Ficha informativa
La segunda edición de ‘Vicuncela. Canción para una vicuña’ se presentó el 1 de mayo en la 3ra Feria Internacional del Libro de Oruro. La obra, escrita por Hugo Molina Viaña, es un alegato a favor de la protección de la fauna andina y ha sido reconocida internacionalmente.
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Contexto:
‘Vicuncela’ es considerada la obra maestra de Molina Viaña y un hito en la literatura infantil y juvenil boliviana. La crítica destaca su prosa lírica como un lenguaje que mezcla belleza y dolor, humanizando la naturaleza. La obra integra paisajes altiplánicos con mitología andina y presenta un discurso ecológico pionero.
Los comentarios sobre el libro estuvieron a cargo de Marlene Durán Zuleta y Javier Tarqui Maldonado. La narrativa utiliza metáforas para describir el sufrimiento y soledad de la vicuña, simbolizando fragilidad y pureza. El texto busca formar una sensibilidad ética y estética en los lectores.
Por qué importa:
La obra promueve la protección de animales en peligro de extinción y busca sensibilizar a las nuevas generaciones sobre la importancia de la conservación ambiental. Su mensaje resuena en un contexto donde la orfandad animal es una preocupación creciente.
Datos clave:
- Fecha de presentación: 1 de mayo
- Lugar: 3ra Feria Internacional del Libro, Oruro
- Año original de publicación: 1977
- Año en lista de Honor del Premio Internacional “Hans Christian Andersen”: 1978
- Autor: Hugo Molina Viaña (1931-1988)
- Número de poemas en el libro: 31
En la 3ra. Feria Internacional del Libro, Arte y Cultural de Oruro, el viernes 1 de mayo se presentó la segunda edición de la obra Vicuncela. Canción para una vicuña, un alegato en prosa lírica de este bello ejemplar de la fauna andina, del profesor y escritor orureño Hugo Molina Viaña. Obra que fue merecedora en la lista de Honor del Premio Internacional “Hans Christian Andersen” de la Organización Internacional para el Libro Infantil y Juvenil (1978). Los comentarios estuvieron a cargo de la escritora Marlene Durán Zuleta y del escritor y profesor Javier Tarqui Maldonado.
UNA MIRADA A VICUNCELA, CANCION PARA UNA VICUÑA
DE HUGO MOLINA VIAÑA
Por: Marlene Durán Zuleta
La vicuña ha sido descrita desde su génesis por Hugo Molina Viaña, como uno de los camélidos más encantadores, inspirándole a escribir y bautizando a ese bello y grácil ejemplar como Vicuncela, narración que ha permitido recorrer a través de las letras hasta Wüsburgo, Alemania y ser elegida para permanecer en la lista de Honor del Premio Internacional “Hans Christian Andersen” de la International Board on Books for Young People-IBBY (Organización Internacional para el Libro Infantil y Juvenil) en 1978.
El libro Vicuncela es un cofre donde guarda 31 poemas descritos en prosa lírica, es un canto que grita protección a cientos de wawas vicuñas que crecen desprotegidos y desolados, por ignominia de cazadores furtivos que matan a las madres y esquilan su lana…
Sin embargo, Hugo Molina Viaña desde su sensibilidad y delicadeza a flor de piel, con simpatía de niño grande irrumpe el silencio de esa pequeña vicuñita huérfana, desamparada, las metáforas giran y la ronda de las espigas impacta, emociona, desde la mitología andina.
En su afán de encender la palabra, herramienta que permite aproximarse a la cima, logra su objetivo y alcanza la prosa más dulce y emotiva.
Teje para Vicuncela una fantasía, una estrella, convoca, describe y dialoga con ternura el sufrimiento y la profunda soledad de este animalito, al verse sin protección, en un espacio donde habitan cóndores, vizcachas, la yareta que crece sin semilla, el airampo erguido en el día, en la noche tirita de miedo y de frío, muestra a qué extremo puede llegar la orfandad, un sepulcro abierto a flor de piel, y un lamento en silencio.
En el prisma del firmamento súbitamente se encuentra ante el hombre que la acecha, quiere todo de Vicuncela, su vellón de lucero, súbitamente sale el disparo, es una señal de aturdimiento y huye el malvado…
Vicuncela es para leer y releer, la piedad con los animales debe motivar y pensar que ellos también son frágiles e indefensos, son parte de este hábitat. En esta descripción el hombre aprovecha su lana, cuando es tiempo de esquilarla, lo que es real.
Vicuncela es la impronta de una desvalida, Hugo Molina Viaña, en la narrativa enseña solidaridad, exalta la vida de una especie del reino animal, el tiempo permite ver otras alburas, estancias, hechos que terminarán su existencia, si no es protegida.
En la búsqueda de llegar al sentimiento, con el prisma de la pureza, recurre al dolor, teje metáforas, verdadero maestro de églogas, acierta y expande el relato.
El libro “Vicuncela. Canción para una vicuña” es una reflexión, una fragua que consolida la lectura, un alborozo, un placer. En síntesis, con probidad, este libro tiene todos los recursos para que niños y jóvenes descubran un viaje placentero por las letras.
VICUNCELA: CIMA DE LA LITERATURA INFANTIL JUVENIL
DE HUGO MOLINA VIAÑA
Por: Javier Tarqui Maldonado
Presentar una nueva edición de “Vicuncela: Canción para una vicuña” supone rescatar una de las cimas de la literatura infantil y juvenil boliviana. Esta obra, escrita originalmente en 1977 por el poeta y escritor orureño Hugo Molina Viaña (1931-1988), es considerada su obra maestra y un hito que le valió figurar en la prestigiosa Lista de Honor del Premio Internacional “Hans Christian Andersen” en 1978 de la Organización Internacional para el Libro Infantil y Juvenil.
La Prosa Lírica: Un Lenguaje de Belleza y Dolor
La obra se define formalmente como prosa lírica, un género que Molina Viaña dominó para insertar la magia y la fantasía en la narrativa. La crítica la describe como una historia “maravillosa, emotiva y musical” que utiliza una prosa bien concebida para ensamblar la vida silvestre con las leyendas andinas.
Un análisis de su estilo revela una sensibilidad extrema que humaniza la naturaleza. Por ejemplo, al inicio del relato, la tragedia de la orfandad se narra con una estética pictórica: “El cuerpo martirizado se desangró con los pinceles del crepúsculo, aquel impío cazador la despojó de su túnica marrón”.
Molina Viaña utiliza metáforas que transforman a la protagonista en un símbolo de fragilidad y pureza. Al describir a la pequeña vicuña, el autor escribe: “Era un copo de luna tembloroso… Sus ojillos, húmedos de tristeza, revelaban el encanto de su pequeñez”.
El Ensamblaje entre Naturaleza y Mito
Uno de los valores críticos más destacados de Vicuncela es cómo integra el paisaje altiplánico con la mitología andina. La vicuña no está sola en su deambular; es protegida por deidades como Kurmi (el Arco Iris), quien la levanta “entre sus brazos de luz” para llevarla a orillas del lago sagrado, donde las kantutas (flores nacionales) le arrullan canciones de cuna.
El nombre mismo de la protagonista surge de este diálogo lírico con el entorno, cuando el eco de la montaña y el Cóndor Blanco la bautizan fundiendo la especie con lo celestial: “—Vicuña célica. Y el eco de la montaña… respondía con un apócope: —Vicun… célica. —Vicuncela… Vicuncela…
Un Discurso Ecológico Pionero
Desde una perspectiva temática, la obra se sitúa como un precursor del discurso ecológico en Bolivia. Mucho antes de que la conservación ambiental fuera una preocupación global masiva, Molina Viaña utilizó a Vicuncela para lanzar un grito de protección hacia los animales en peligro de extinción, defendiendo la armonía entre dioses, hombres y fauna.
La persecución del cazador representa la “codicia del hombre” frente a la “noche glacial de la muerte”, una tensión que solo se resuelve mediante la intervención de la naturaleza misma.
Conclusión
Esta nueva edición permite redescubrir una obra que no solo es un “canto hermoso de protección”, sino también un ejercicio literario donde la palabra busca “pacer campos de estrellas”.
Vicuncela sigue siendo un texto imprescindible para formar la sensibilidad ética y estética de las nuevas generaciones, recordándoles que la poesía es el mejor refugio frente a la desolación.
Después de leer
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