Ficha informativa
El Departamento de Justicia de EE.UU. acusó a Raúl Castro por ordenar el derribo de dos aeronaves civiles en 1996, resultando en la muerte de cuatro personas. Castro enfrenta cargos graves que podrían llevarlo a cadena perpetua o pena de muerte.
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Contexto:
La acusación se basa en la ‘Operación Escorpión’, una misión de inteligencia coordinada desde La Habana. La fiscalía sostiene que el régimen cubano infiltró espías en Miami para obtener información sobre los vuelos. La orden para derribar las aeronaves fue emitida tras reuniones entre Castro y mandos militares.
El anuncio se realizó antes de una ceremonia en Miami para recordar a las víctimas del ataque. El secretario interino de Justicia de EE.UU., Todd Blanche, advirtió sobre las consecuencias para quienes atenten contra ciudadanos estadounidenses.
Por qué importa:
La acusación podría intensificar las tensiones entre EE.UU. y Cuba. El presidente cubano Miguel Díaz-Canel calificó la acusación como una farsa política y defendió el derribo como un acto legítimo. Esto podría justificar un aumento en las sanciones económicas contra Cuba.
Datos clave:
- Fecha del ataque: 24 de febrero de 1996
- Número de aeronaves derribadas: 2
- Número de víctimas fatales: 4
- Cargos imputados: Conspiración para asesinar a ciudadanos estadounidenses, Destrucción de aeronaves, Homicidio premeditado
- Penas posibles: Cadena perpetua o pena de muerte
- Nombres de pilotos militares involucrados: Lorenzo Alberto Pérez-Pérez, Emilio José Palacio Blanco, José Fidel Gual Bargaza, Raúl Simanca Cárdenas, Luis Raúl González-Pardo Rodríguez
Acusación histórica contra Raúl Castro
El Departamento de Justicia de Estados Unidos presentó una histórica acusación formal contra el expresidente cubano Raúl Castro. Esta acusación lo señala como responsable directo de ordenar el derribo de dos aeronaves civiles de la organización de exiliados ‘Hermanos al Rescate’ el 24 de febrero de 1996, un ataque en el que murieron cuatro personas.
Cargos imputados a Raúl Castro
La acusación, radicada en la Corte del Distrito Sur de Florida, imputa a Castro, entonces ministro de Defensa, los siguientes cargos:
- Conspiración para asesinar a ciudadanos estadounidenses.
- Destrucción de aeronaves.
- Homicidio premeditado.
Debido a la gravedad de los delitos, el exmandatario podría enfrentar penas de cadena perpetua o pena de muerte.
Detalles del ataque y la operación
Según el expediente judicial, el ataque fue resultado de la ‘Operación Escorpión’, una misión de inteligencia coordinada desde La Habana. La fiscalía afirma que el régimen infiltró a espías de la ‘Red Avispa’ en Miami para obtener información detallada sobre los vuelos de la organización, según cita Infobae. La prueba clave de la premeditación es que la inteligencia cubana ordenó a sus infiltrados no subir a las aeronaves a finales de febrero.
La orden letal se emitió tras reuniones entre Castro y mandos militares, quienes estaban molestos porque la organización del exilio había lanzado panfletos sobre derechos humanos en La Habana semanas antes. El 24 de febrero de 1996, cazas MiG cubanos interceptaron y destruyeron con misiles a dos avionetas desarmadas en espacio aéreo internacional. Una tercera logró escapar.

Pilotos militares involucrados
El caso civil también incluye a los pilotos militares involucrados:
- Lorenzo Alberto Pérez-Pérez.
- Emilio José Palacio Blanco.
- José Fidel Gual Bargaza.
- Raúl Simanca Cárdenas.
- Luis Raúl González-Pardo Rodríguez, quien ya se encuentra bajo custodia en Estados Unidos a la espera de una sentencia por fraude migratorio.
Reacciones ante la acusación
El anuncio se hizo público antes de una ceremonia en Miami para recordar a las víctimas: Carlos Costa, Armando Alejandro Jr., Mario de la Peña y Pablo Morales. Durante el acto, el secretario interino de Justicia de EE.UU., Todd Blanche, lanzó una severa advertencia respaldada por la administración Trump: ‘Si matas a estadounidenses, te perseguiremos. No importa quién seas ni el cargo que ocupes’.

La respuesta del gobierno cubano fue inmediata. El presidente Miguel Díaz-Canel calificó la acusación como una ‘farsa política sin sustento jurídico’ y defendió que el derribo fue un acto de ‘legítima defensa’. Por su parte, el canciller Bruno Rodríguez respaldó firmemente a Castro y acusó a Washington de fabricar una narrativa para justificar un aumento en las sanciones económicas y energéticas que hoy asfixian a la isla.
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