Ficha informativa
El Gobierno de Colombia autorizó la eutanasia de 80 hipopótamos para frenar un desastre ecológico en la cuenca del río Magdalena, debido al crecimiento descontrolado de su población descendiente de ejemplares importados por Pablo Escobar.
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Contexto:
El conflicto ambiental se originó en 1981, cuando Pablo Escobar fundó un zoológico privado en la Hacienda Nápoles y trajo cuatro hipopótamos. Tras su muerte en 1993, los hipopótamos fueron abandonados y han crecido sin control en Colombia, donde no tienen depredadores naturales.
La ministra Irene Vélez destacó que el crecimiento descontrolado afecta a especies nativas como el manatí y la tortuga de río. La pobreza genética de los hipopótamos dificulta su traslado a otros países, y hasta ahora ninguna nación ha aceptado recibirlos.
Por qué importa:
La presencia de hipopótamos ha causado daños ambientales y ataques a personas, generando temor entre pescadores locales. La medida ha suscitado un intenso debate ético entre expertos y sectores animalistas, con opiniones divididas sobre la eutanasia como solución.
Datos clave:
- 80 hipopótamos autorizados para eutanasia
- 169 individuos en libertad según censo 2022
- Proyección de 500 ejemplares para 2030
- Proyección de más de 1000 ejemplares para 2035
- 7.200 millones de pesos colombianos (aproximadamente 2 millones de dólares) inversión total del plan estratégico
- Costo de eutanasia por individuo: 50 millones de pesos (cerca de 14.000 dólares)
Colombia autoriza sacrificio de hipopótamos invasores
El Gobierno de Colombia, a través del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, oficializó este reciente lunes la autorización para aplicar la eutanasia a 80 hipopótamos descendientes de los ejemplares importados ilegalmente por el narcotraficante Pablo Escobar. Esta medida busca frenar una “pesadilla ecológica” que amenaza con destruir los ecosistemas nativos de la cuenca del río Magdalena.
Decisión basada en proyecciones científicas
La ministra encargada de Ambiente, Irene Vélez, explicó en conferencia de prensa que la decisión se basa en proyecciones científicas alarmantes. Según el censo de 2022, existen al menos 169 individuos en libertad, y sin una intervención firme, la población alcanzaría los 500 ejemplares para el año 2030 y superaría los mil para el año 2035. “Es con responsabilidad con nuestro ecosistema que tenemos que tomar estas acciones”, afirmó la alta funcionaria.

Afectación a especies nativas
El crecimiento descontrolado de los hipopótamos afecta directamente a especies nativas como el manatí, la nutria, el bagre rayado y la tortuga de río. El plan estratégico del Gobierno contempla una inversión total de 7.200 millones de pesos colombianos (aproximadamente 2 millones de dólares).
Protocolo técnico para la eutanasia
El protocolo técnico, diseñado para ser “ético, seguro y responsable”, establece que la eutanasia de cada individuo tendrá un costo de unos 50 millones de pesos (cerca de 14.000 dólares). Este monto no incluye el entierro de los restos, un proceso obligatorio por estrictos motivos de salubridad. El método de sacrificio podrá ejecutarse mediante inyección directa o dardos disparados con rifle, dependiendo de la situación de rastreo y acceso a estos mamíferos, que pueden pesar hasta tres toneladas.
Alternativas y rechazo internacional
Además de la eutanasia, la circular técnica contempla la traslocación o traslado de individuos a santuarios en otros países. Sin embargo, el Gobierno reveló que hasta el momento ninguna nación ha respondido favorablemente. Vélez atribuyó este rechazo a la “pobreza genética” de los animales: al descender todos de los mismos cuatro ejemplares originales, poseen una bajísima diversidad de ADN y posibles defectos congénitos.

Historia del conflicto ambiental
El origen de este conflicto ambiental se remonta a 1981, cuando Escobar fundó un zoológico privado en la Hacienda Nápoles (Puerto Triunfo, Antioquia) para ostentar su poder. Importó ilegalmente cebras, elefantes, jirafas y los cuatro hipopótamos fundadores (un macho y tres hembras). Tras el abatimiento del capo en 1993, la mayoría de los animales fueron reubicados, pero los hipopótamos fueron abandonados por su agresividad.
Peligrosidad y daño ambiental
A diferencia de África, en Colombia no tienen “controladores naturales” como sequías o depredadores, encontrando en el río Magdalena un paraíso con alimento y agua abundantes. La presencia de estos animales ya trasciende el daño ambiental; el Instituto Humboldt ha reportado ataques y persecuciones a personas en cuerpos de agua.

Debate ético sobre la eutanasia
Finalmente, esta medida ha generado un intenso debate ético. Mientras expertos como la bióloga Nataly Castelblanco aplauden la decisión basada en la ciencia, sectores animalistas como la senadora Andrea Padilla la califican de “facilista y cruel”, criticando que los animales paguen por la negligencia estatal histórica. Pese a las objeciones y a que en años anteriores acciones judiciales frenaron el sacrificio, el Ministerio reafirmó que la eutanasia es el único camino viable para evitar un desastre ecológico irreversible.
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