Ficha informativa
La crisis de abastecimiento de combustibles en Bolivia genera largas filas y desabastecimiento en estaciones de servicio, afectando a conductores y sectores productivos.
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Contexto:
En Cochabamba, los transportistas enfrentan largas jornadas debido a la insuficiencia de combustible. En Santa Cruz, el desabastecimiento comenzó el día jueves y se espera el reabastecimiento para la noche del viernes. En La Paz, los surtidores están congestionados por la demanda.
Los productores agrícolas también sufren por la falta de diésel para sus maquinarias. En Santa Cruz, se han colocado conos de seguridad en surtidores para advertir sobre la falta de carburantes.
Por qué importa:
El desabastecimiento afecta directamente al servicio de transporte público, generando malestar en los conductores que exigen una reunión con autoridades para revisar tarifas, ya que sus ingresos no cubren costos operativos.
Datos clave:
- Fecha: 10 de julio de 2026
- Duración de espera: hasta cuatro días
- Operación del transporte público: menos del 50% de su capacidad total
Escasez de combustibles en Bolivia
El panorama este viernes 10 de julio, en estaciones de servicio a nivel nacional, refleja una persistente y compleja crisis de abastecimiento de combustibles. Esta situación afecta tanto a los conductores de vehículos particulares como a los de transporte pesado, así como a los sectores productivos. La escasez de diésel y gasolina mantiene a los ciudadanos en largas filas que, en varios casos, se prolongan durante días, generando una creciente incertidumbre en las principales ciudades del país.
Cochabamba: una situación crítica
En Cochabamba, la situación es particularmente crítica, especialmente en la zona de La Tamborada. Allí, los transportistas de carga pesada, incluyendo camiones, tráileres, buses y cisternas, enfrentan jornadas extenuantes que, según el testimonio de los propios conductores, pueden extenderse hasta por cuatro días. Esto se debe a que los volúmenes de combustible entregados son insuficientes para satisfacer la desbordante demanda.
Además, una fila independiente ha cobrado relevancia: la de personas con bidones que intentan abastecerse. Los productores agrícolas se ven obligados a formar parte de esta espera para conseguir diésel destinado a sus tractores y maquinaria de cosecha. Una mujer, quien aguardaba desde las 03:00 de la madrugada bajo condiciones climáticas adversas, expresó con preocupación la incertidumbre de no saber si finalmente logrará conseguir el combustible necesario para sus labores rurales.
Santa Cruz: un problema recurrente
Por otro lado, en Santa Cruz, la escasez se ha vuelto un problema recurrente que paraliza diversos puntos de la capital. En surtidores como el ubicado en el quinto anillo de la avenida Moscú, el desabastecimiento se ha prolongado desde el día jueves. Los trabajadores del lugar han tenido que colocar conos de seguridad para advertir a los conductores que no disponen de carburantes.
Además, informaron que, según las previsiones logísticas, el camión cisterna encargado del reabastecimiento recién arribaría durante la noche de este viernes, dejando a los usuarios sin suministro durante toda la jornada. En otras zonas, como el norte de la ciudad, si bien algunas estaciones logran recibir carga, el combustible se agota en cuestión de pocas horas debido a la presión de la demanda. Esto provoca que las filas sean un elemento constante en el paisaje urbano.
La Paz: impacto en el transporte público
La realidad en La Paz no es distinta. En la avenida Montes se presenta una extensa caravana de vehículos, predominando las flotas del transporte interdepartamental e interprovincial que intentan acceder a los dos surtidores del sector. Esta crisis operativa ha tenido un impacto directo en el servicio de transporte público.
El Comité Nacional y la Central de Buses de La Paz y El Alto han informado que sus unidades están operando a menos del 50% de su capacidad total. Ante este escenario, el sector ha manifestado su malestar y ha exigido una reunión urgente con el Ministerio de Obras Públicas y la Autoridad de Regulación y Fiscalización de Telecomunicaciones y Transportes (ATT). Su objetivo es revisar la estructura de las tarifas de los pasajes, argumentando que los ingresos actuales ya no resultan sostenibles ni cubren los costos operativos, considerando especialmente los días de trabajo perdidos que los conductores deben sacrificar en las filas para lograr abastecerse.
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