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PERIODISMO EN LA ERA DIGITAL, UNA REFLEXIÓN NECESARIA

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PERIODISMO EN LA ERA DIGITAL • RR.SS.
El periodismo en la era digital enfrenta una crisis: precariedad laboral y ética en Bolivia demandan reflexión urgente

Ficha informativa

El periodismo en Bolivia enfrenta una crisis marcada por la precariedad laboral y la ética, lo que afecta la calidad de la información. Se requiere una reflexión urgente sobre el rol del periodista en un contexto de incertidumbre social y económica.

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Contexto:

La crisis económica reduce la pauta publicitaria, debilitando los medios tradicionales. La precarización laboral genera vulnerabilidad en los periodistas. El periodismo autogestionario surge como respuesta a esta situación. Pedro Glasinovich menciona la distorsión de la verdad por parte de influencers.

Se discute si es posible mantener la ética en un modelo de negocio roto. La falta de actualización curricular en las universidades limita las herramientas prácticas para enfrentar presiones políticas y económicas. Ricardo Rocha Guzmán reflexiona sobre su experiencia en el periodismo y la docencia.

Por qué importa:

La precariedad laboral afecta la independencia y calidad del periodismo. La inmediatez y el sensacionalismo prevalecen sobre la veracidad, lo que compromete el rigor informativo. Existe una brecha entre teoría académica y práctica profesional, afectando la formación de nuevos comunicadores.

Datos clave:

  • 79% de los periodistas trabaja bajo contratos flexibilizados.
  • 21% tiene empleos estables con contratos indefinidos.
  • Los salarios han disminuido alrededor del 50%.
  • 45% de los periodistas gana menos del salario mínimo nacional.
  • 72% no cubre el costo de la canasta básica alimentaria.
  • 90% de los periodistas en Oruro son autogestionarios.
Por: Ricardo Rocha Guzmán (*)

En la actual coyuntura boliviana, donde la crisis económica y la incertidumbre social marcan el pulso diario, el rol del periodismo demanda una introspección urgente. No basta con narrar la crisis; es imperativo analizar cómo la precariedad laboral de los periodistas afecta la calidad de la información. Hoy, más que nunca, la comunidad exige un producto periodístico que no claudique ante la inmediatez o el sesgo. La ética y el profesionalismo deben dejar de ser ideales abstractos para convertirse en el único refugio de una sociedad que busca respuestas en medio del caos.

Es un momento de profunda introspección para el oficio en Bolivia. La crisis no es solo una variable externa; es un factor que altera directamente la estructura de las redacciones y la independencia de quienes ejercen la profesión.

LA PRECARIEDAD COMO AMENAZA A LA INDEPENDENCIA

La crisis económica golpea de dos formas. Primero, reduce la pauta publicitaria (tanto estatal como privada), lo que debilita la sostenibilidad de los medios tradicionales. Segundo, la precarización laboral de los periodistas —muchos trabajan bajo esquemas de “autogestión”, sin beneficios sociales, ingresos económicos deficientes— ello genera una vulnerabilidad que puede comprometer el rigor. Es difícil exigir profundidad cuando el profesional está más preocupado por la supervivencia económica que por la investigación.

Según un estudio del CEDLA escrito por la periodista María Luisa Mercado, refiere que “el 79 por ciento de los periodistas trabaja bajo contratos flexibilizados y por períodos de tiempos cortos, solo el 21 por ciento tiene empleos estables con contratos indefinidos. Los salarios han experimentado una drástica reducción, alrededor del 50 por ciento, y se han eliminado bonos y beneficios adicionales. El 45 por ciento de los periodistas gana menos del salario mínimo nacional y el 72 por ciento no alcanza a cubrir el costo de la canasta básica alimentaria”.

En ese contexto, en Bolivia surge el periodismo autogestionario, como respuesta a la precarización laboral, la inestabilidad económica y la necesidad de independencia editorial frente a los grandes medios tradicionales. “Ser periodista hoy significa enfrentar jornadas extensas, contratos inestables y en muchos casos trabajar sin las garantías necesarias para una labor digna, en Oruro somos el 90 % de periodistas autogestionarios, modelo que implica gestionar, producir y financiar nuestros propios medios”, sostuvo el periodista Marco Velásquez presidente de la Asociación de Periodistas y Productores independientes APPI, en un acto al día del periodista.

EL DILEMA DEL “BUEN PRODUCTO” EN LA ERA DIGITAL

La sociedad contemporánea consume un volumen de información sin precedentes; sin embargo, esta abundancia no se traduce necesariamente en mejor periodismo. La digitalización ha impuesto la “trampa del clic”: una carrera frenética por la monetización donde el sensacionalismo y el “clickbait” (técnica de marketing digital) que desplazan a la profundidad informativa.

Este fenómeno genera un falso feedback, donde el éxito métrico se confunde erróneamente con la calidad periodística. Lamentablemente, se ha extraviado el norte del oficio al omitir los pilares elementales de la comunicación: el qué, quién, cómo, cuándo, dónde y por qué, han desaparecido del lenguaje periodístico y lo que se muestra es una inmediatez de la nota periodística sin contenido profesional que el oficio te obliga. En esta crisis de identidad, la velocidad se impone a la veracidad, sacrificando la contrastación de fuentes —pilar ético innegociable— en el altar de la inmediatez de las redes sociales.

Pero aquí surge otro tema que merece un estudio particular, “lamentablemente estamos viviendo un tiempo difícil para el periodismo boliviano ya que los tik tokers y los llamados – influencer – que se hacen pasar por periodistas distorsionando la verdad (principio fundamental del periodismo) y convirtiendo un rumor en noticia, debemos trabajar para volver y practicar los fundamentos esenciales de un buen periodismo, como verificar si lo que se dice o dice la fuente es verdad y no amplificar un hecho en las redes o medios tradicionales como noticia”, advierte el destacado periodista Pedro Glasinovich Premio Nacional de Periodismo 2024.

ÉTICA Y RESPONSABILIDAD SOCIAL

Evaluar si el producto informativo cumple con estándares de ética y profesionalismo exige analizar el rol del periodista como mediador social. En tiempos de incertidumbre, el periodista no es un simple transmisor de datos, sino un puente entre la realidad y la ciudadanía. Esta responsabilidad social implica que el compromiso con la verdad debe prevalecer sobre intereses particulares o presiones externas. Ofrecer un “buen producto” no es un acto de vanidad profesional, sino un ejercicio de respeto hacia una comunidad que depende de la información veraz para ejercer sus derechos y tomar decisiones fundamentadas.

El “buen producto” hoy es aquel que ayuda al ciudadano a navegar la crisis: periodismo útil, que explique el porqué de la inflación, por ejemplo, que fiscalice el uso de recursos y que dé voz a quienes más sufren el contexto actual. Ese es un servicio público.

La pregunta del millón, ¿es posible sostener la ética cuando el modelo de negocio está roto? Quizás la respuesta resida en volver a la esencia: el periodismo no como un negocio de venta de noticias, sino como un servicio de construcción de la verdad para la comunidad. Reflexión que queda abierta.

EN LAS UNIVERSIDADES: ¿TEORÍA O REALIDAD?

Es una pregunta incisiva y necesaria. La respuesta corta es que, aunque el debate existe, hay una brecha peligrosa entre la teoría académica, la realidad del gremio y la urgencia de la crisis boliviana. En las aulas universitarias bolivianas, el debate suele ser más histórico-romántico que práctico. Se enseña la ética desde autores clásicos, pero se discute poco sobre cómo mantener esa ética cuando el sueldo no llega a fin de mes o cuando el algoritmo de Facebook dicta qué es noticia.

Falta una actualización curricular que prepare al estudiante para la resistencia ética en entornos digitales precarios. Se gradúan comunicadores con mucha teoría, pero con pocas herramientas para enfrentar las presiones políticas y económicas del “mundo real”.

Sin duda, el panorama del periodismo en Bolivia atraviesa una crisis estructural profunda, caracterizada por una severa precariedad laboral que afecta directamente la calidad y ética de la información, existe un consenso sobre la disminución del periodismo de investigación de calidad y un aumento del sensacionalismo, a menudo impulsado por la necesidad de clics en entornos digitales y la falta de recursos en sus propias redacciones.

Sirvan estas líneas para reflexionar sobre este noble oficio, más de 40 años en la práctica del periodismo y la docencia universitaria me permiten hacerlo. Feliz día del periodista boliviano.

(*) Comunicador Visual y Social, Magíster en Comunicación Intercultural como Aporte al Desarrollo, Periodista, Artista Plástico, Músico, Gestor Cultural, Catedrático Universitario de Posgrado y Conferencista Internacional.

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¿Por qué es importante que los periodistas mantengan altos estándares éticos en su trabajo, especialmente en tiempos de crisis?

  • Porque la ética garantiza que los periodistas reciban mejores salarios.
  • Porque la ética ayuda a los periodistas a ganar premios y reconocimientos.
  • Porque el compromiso con la verdad es esencial para que la ciudadanía tome decisiones informadas.
  • Porque la ética permite a los periodistas trabajar menos horas.
©2026 Editorial La Patria Ltda.
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