Ficha informativa
El 25 de mayo, los parlamentarios abrogaron la Ley 1341 y aprobaron la Ley 1740 de Regulación de Estados de Excepción, vigente desde el 8 de junio. A pesar del respaldo jurídico, el Presidente no actúa y se enfrenta a un bloqueo que agrava la crisis en el país.
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Contexto:
Los parlamentarios se reunieron en Sucre para abrogar la Ley 1341 y aprobar la Ley 1740. El Presidente tiene respaldo jurídico, pero no toma decisiones. Los bloqueadores piden su renuncia mientras el gobierno pide diálogo.
Cabildos departamentales y Comités Cívicos exigen al presidente declarar estado de excepción. El gobierno no parece sentir la crisis ni los efectos del bloqueo, lo que provoca descontento en la población mayoritaria.
Por qué importa:
La crisis se profundiza con bloqueos que afectan el acceso a alimentos y servicios médicos. La población siente angustia y desesperación. Se generan enfrentamientos entre policías y bloqueadores, creando un ambiente tenso.
Datos clave:
- Fecha de abrogación de la Ley 1341: 25 de mayo
- Fecha de vigencia de la Ley 1740: 8 de junio
- Días desde el inicio del diálogo: más de 40 días
- Número de personas fallecidas por falta de atención médica: 13
- Número de caídos en enfrentamientos: 2
Por José Mateo Gambarte Flores (*)
El 25 de mayo, reunidos en Sucre, los parlamentarios se animaban a abrogar la Ley 1341. Lo hicieron en el Senado, luego pasó el asunto a Diputados. Después se dio paso a una nueva Ley, la 1740 de Regulación de Estados de Excepción, que finalmente está vigente desde este 8 de junio.
Entre Senadores y Diputados hicieron revisiones últimas y finalmente la normativa fue transferida al Ejecutivo.
El Presidente ya tiene todo el respaldo jurídico normativo de la Constitución, pero sigue dándole largas al asunto. ¿Por qué?.
Siguen repitiendo él y sus cercanos colaboradores, la necesidad del diálogo. Un diálogo que a más de 40 días no se vislumbra, un diálogo que no quieren los bloqueadores los que, a su vez, repiten hasta el hastío la “renuncia del presidente”. Un diálogo que ya parece insulso ante la terquedad de quienes piden la renuncia presidencial.
Entre estas dos posiciones encontradas, el país se hunde más en una crisis anímica, alimenticia, económica, política. El país se siente en una incomodidad que aburre, desespera, preocupa y causa angustia a causa del bloqueo indiscriminado de carreteras fundamentales, sin olvidar la carencia y encarecimiento de alimentos y otros insumos de la vida diaria.
Han ocurrido algunos enfrentamientos directos en el afán de desbloqueo por parte de policías y ejército y he aquí que son los bloqueadores quienes se perciben como víctimas ante la simple aplicación de la ley.
Mucha bulla y reclamo ante dos caídos; uno en el altiplano y otro en San Julián. Son dos valiosas vidas, es cierto. Y por estas dos vidas ya se le nombra como asesino al Presidente.
Pero nadie más dice nada sobre TRECE personas enfermas fallecidas por no poder acceder a cuidados médicos o por ser impedidas de pasar en ambulancias. Por ellos nadie hace bulla ni reclama. Algunos bloqueadores insensibles decían que tenían que morir nomás porque estamos en bloqueo. ¿Quién o quiénes serán los asesinos de esos trece enfermos?
EXIGENCIA LÓGICA
Cabildos departamentales y Comités Cívicos le están exigiendo al presidente lanzar el estado de excepción, pero no parece haber ningún apuro en el Ejecutivo. Y es que los del Ejecutivo no sienten la crisis, no hacen cola por gasolina, no buscan desesperadamente gas licuado, no advierten los precios altos de los alimentos, no se incomodan en viajes larguísimos por rutas alternas y peligrosas. ¿Les falta energía y voluntad?, ¿no están afectados emocionalmente?, ¿No se conmueven por lo que le ocurre al verdadero pueblo? Esto es Indolencia.
Mientras los bloqueadores se autodenominan como Pueblo, el verdadero y mayoritario Pueblo pide mayor actitud y celeridad al gobierno para el desbloqueo. El gobierno debería escuchar a ese pueblo mayoritario y obrar en consecuencia.
Pero no. El gobierno pide “paciencia y más paciencia” a la población. El Ministro Bascopé lo ratifica: “se actuará con prudencia y sensatez”. Dicho de otra forma: No habrá estado de excepción.
Paciencia ¿hasta cuándo?. Nuestras abuelas y abuelos nos señalaban que la paciencia tiene un límite y, a veces, es necesario reaccionar antes de salir perjudicados. De allí viene aquella expresión coloquial o refrán popular que reza: “paciencia tuvo Cristo … y lo mataron”.
Ya no pidan más paciencia por favor. Nos van a terminar.
(*) Comunicador Social
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