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Economía naranja: ¿una opción real para Bolivia?

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Bolivia un pais diverso y de contrastes • La Patria/ Generado por IA
La economía naranja en Bolivia muestra un potencial enorme para diversificar su matriz económica y generar empleo joven

Ficha informativa

La economía naranja en Bolivia presenta un potencial significativo para diversificar la matriz económica y generar empleo, especialmente entre los jóvenes. A pesar de los retos, el sector creativo puede ser un motor clave para el desarrollo del país.

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Contexto:

Bolivia ha reducido la pobreza extrema a mínimos históricos, pero su economía sigue anclada en precariedad estructural. La falta de tecnología limita la transformación de recursos naturales y culturales en valor agregado. Universidades han comenzado a investigar sobre la economía naranja, aunque las iniciativas suelen estancarse.

La economía creativa se ha consolidado como un sector fundamental para el desarrollo económico y social del país. Santa Cruz se destaca como centro neurálgico de innovación, concentrando cerca del 54% de startups del país. La integración del talento humano y la propiedad intelectual es clave para generar valor.

Por qué importa:

La economía naranja puede diversificar la matriz productiva y reducir la dependencia de sectores tradicionales. Además, representa una oportunidad para generar empleo joven y fortalecer la identidad cultural, contribuyendo a construir economías más humanas e inclusivas.

Datos clave:

  • Año de surgimiento del término: 2013
  • Unidades económicas en Cochabamba: 2.260
  • Empleos generados en Cochabamba: 94.200
  • Porcentaje de trabajadores informales en Cochabamba: 67%
  • Porcentaje de gastronomía en unidades económicas: 54%
  • Porcentaje de moda en unidades económicas: 9%
  • Porcentaje de industria creativa en unidades económicas: 8%
  • Porcentaje de artesanías en unidades económicas: 5%
  • Número total de empresas en economía naranja en Bolivia: 31.533
  • Total de empleos generados por economía naranja: más de 546.000
  • Aportes anuales estimados por economía naranja: 1.000 millones de dólares
Economía naranja: ¿una opción real para Bolivia?
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Bolivia es un país de contrastes. Según un informe de Estado del anterior gobierno advertía que redujo la pobreza extrema a mínimos históricos en el contexto continental. Sin embargo, en la actualidad su economía sigue anclada en una precariedad estructural, cuenta con una riqueza natural que está a flor de piel; pero carece de la tecnología necesaria para transformar esa abundancia. Al centrarse exclusivamente en la exportación de materia prima sin procesar, renuncia sistemáticamente a generar valor agregado, hipotecando el potencial de progreso a largo plazo.

La paradoja boliviana se extiende más allá de la capacidad industrial; alcanza mayores potencialidades humanas y paisajísticas. La riqueza de la naturaleza y la invaluable profundidad de cultura siguen siendo, en gran medida, activos subutilizados. No se ha logrado articular una estrategia que transforme estos tesoros en pilares de un desarrollo sostenible a través de un turismo competitivo, por ejemplo.

Esta realidad tiene su correlato en el ámbito de la creación y la memoria. La cultura y el arte se encuentran en una situación similar, Bolivia posee un talento humano inagotable y centros patrimoniales que custodian toda una historia, pero estas expresiones languidecen por la falta de un respaldo institucional sólido. A continuación, un breve análisis sobre la Economía Naranja, un paradigma de desarrollo basado en la creatividad.

ECONOMÍA NARANJA EN BOLIVIA

A propósito del tema, resulta alentador observar cómo diversas universidades en Bolivia han comenzado a investigar la economía naranja; este es, sin duda, un paso fundamental para comprender su alcance. No obstante, al analizar que estas iniciativas suelen estancarse en la teoría, surge la pregunta crucial: ¿cuál es su verdadera aplicabilidad en nuestro contexto?

El desafío país radica en trascender del plano académico para implementar modelos concretos que demuestren que es posible vivir de la creatividad, entendiendo que esta tiene el potencial de dinamizar la economía nacional en todos sus rubros, especialmente a través de las iniciativas culturales.

El término “economía naranja” surgió el año 2013, en una publicación disruptiva del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) titulada La economía naranja: una oportunidad infinita a un conjunto de “actividades que transforman ideas en bienes y servicios culturales con valor económico determinado por su contenido de propiedad intelectual”.

LA ECONOMÍA NARANJA A NIVEL MUNICIPAL

Experiencias municipales en Bolivia implican observar sus potencialidades en este rubro. El Censo de Economía Naranja realizado por el Instituto de Progreso Económico y Empresarial de la UNIFRANZ en el municipio de Cochabamba, identificó a 2.260 unidades económicas vinculadas a la economía naranja. Estadísticas al respecto advierten:

Gastronomía (54%), Moda (9%), Industria Creativa (8%), Artesanías (5%), Editoriales y Educación Creativa (cada una con un 5%) y Software (3%). Dichas unidades

económicas generan 94.200 empleos directos e indirectos, es decir, 4 de cada 10 personas, en el municipio de Cochabamba trabajan en el sector creativo; asimismo, 67% de ellos son informales.

Otra, en Santa Cruz de la Sierra, la Economía Naranja ha ganado un impulso estratégico al ser identificada como el tercer motor en generación de empleo del departamento. Este sector no solo representa una oportunidad económica, sino que se ha convertido en una pieza clave para la reactivación tras los retos sociales y sanitarios recientes.

En ese contexto la Tecnología y Software: tiene una fuerte vinculación entre el desarrollo tecnológico y la capacidad de las empresas para escalar soluciones creativas. Los Eventos y Artes con Iniciativas privadas, como ferias y muestras de arte contemporáneo, finalmente, la Gastronomía y Moda, son sectores pilares tradicionales que, bajo el enfoque de Economía Naranja, están evolucionando hacia una mayor proyección comercial y simbólica.

En La Paz, la Economía Naranja ha emergido como un eje estratégico para diversificar la matriz productiva local, con el objetivo de reducir la dependencia de los sectores tradicionales. A diferencia de otros modelos económicos, este paradigma posiciona al talento humano y a la propiedad intelectual como sus principales activos generadores de valor.

Si bien el impacto de las industrias creativas es transversal, en el contexto paceño sobresalen áreas específicas que capturan una parte significativa del valor económico: como el Turismo y Cultura, que se constituyen en uno de los pilares más robustos de la región, logrando una integración efectiva entre el patrimonio cultural y la modernización de los servicios turísticos.

Otra es la Educación y Desarrollo de Software, experiencias que se han consolidado como sectores emergentes de alto impacto, donde la innovación tecnológica y la formación creativa marcan la diferencia. Lo propio sucede con Moda y Gastronomía: Al igual que en el resto del país, estos sectores ocupan un lugar preponderante, destacando por su capacidad de fusionar técnicas artesanales tradicionales con enfoques comerciales contemporáneos.

En ese contexto, en los tres municipios del eje central mencionados, en el marco de la Economía Naranja, encontramos que la economía de la cultura aporta una base teórica esencial, ya que proporciona los argumentos para valorar las industrias creativas no solo por sus ingresos, sino también por su capacidad para fortalecer la identidad, cohesionar comunidades y proyectar una imagen país. ¡Ojo!, significa que también se refleja esta oportunidad de economía creativa en todas las ciudades de Bolivia. Al considerar tanto el valor simbólico como el económico de la creatividad, esto refuerza la idea de que la cultura es una inversión y no un gasto, siendo clave para la construcción de economías más humanas, inclusivas y resilientes.

¿POR QUÉ ES APLICABLE EN BOLIVIA?

Bolivia posee una riqueza cultural, artística e identitaria única que, al ser tecnificada o profesionalizada, se convierte en un activo económico. Sectores como la gastronomía, la moda (con fuerte carga cultural), el diseño, el desarrollo de software y el ocio ya demuestran un crecimiento dinámico. Ejemplos concretos incluyen la producción de

videojuegos, la arquitectura característica como los “cholets” en El Alto, y el arte visual, que pueden trascender el ámbito de lo “recreativo” para convertirse en industrias generadoras de empleo. Otro ejemplo es Santa Cruz, que se ha consolidado como un centro neurálgico de la innovación en Bolivia, concentrando cerca del 54% de los startups del país. La creación de agencias como Santa Cruz Innova refleja un esfuerzo institucional por profesionalizar la creatividad y elevar la competitividad empresarial hacia modelos de mayor valor agregado.

En ese contexto, podemos afirmar que la economía creativa en Bolivia ha mostrado un crecimiento significativo en los últimos años, consolidándose como un sector fundamental para el desarrollo económico y social del país. Actualmente, Bolivia cuenta con alrededor de 31.533 empresas que forman parte de la economía naranja, generando más de 546.000 empleos directos e indirectos y aportando ingresos anuales estimados en

1.000 millones de dólares.

Según este estudio, los sectores más activos dentro de esta economía incluyen la gastronomía, que representa aproximadamente el 54% del total, seguida por la moda con un 9%, la industria de productos con un 8% y las artesanías con un 5%. (Fuente: Universidad de San Gabriel René Moreno).

Por tanto; la economía naranja (o economía creativa) en Bolivia se encuentra actualmente en una fase de búsqueda de consolidación y formalización durante este último tiempo, posicionándose como un sector estratégico para la diversificación económica frente a la dependencia de sectores tradicionales. A pesar de los retos económicos macroeconómicos que enfrenta el país, el sector creativo debe ser visto como un motor clave para el empleo, especialmente para la población joven.

A MANERA DE COLOFÓN

La economía naranja, definida como aquel modelo de desarrollo donde el talento, la cultura y la creatividad son los principales insumos, no solo es aplicable en Bolivia, sino que representa un potencial enorme y en gran medida subutilizado para diversificar la matriz económica del país, tradicionalmente dependiente de los recursos naturales.

En resumen, la economía naranja en Bolivia es una oportunidad estratégica. El talento creativo boliviano es intrínseco a la cultura nacional; el reto actual es, principalmente, político y técnico: lograr que las instituciones y el sector privado integren este ecosistema creativo en el modelo económico nacional. ¿No les parece?

Ricardo Rocha Guzman

* Ricardo Rocha Guzman
Comunicador Visual y Social, Magíster en Comunicación Intercultural como Aporte al Desarrollo, Periodista, Artista Plástico, Músico, Gestor Cultural, Catedrático Universitario de Posgrado y Conferencista Internacional.

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¿Por qué se considera que la economía naranja puede ser una solución para diversificar la economía de Bolivia?

  • Porque se basa en la explotación de recursos naturales
  • Porque promueve el uso del talento humano y la propiedad intelectual
  • Porque es un modelo económico tradicionalmente utilizado en Bolivia
  • Porque se centra únicamente en la exportación de materias primas
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