Ficha informativa
Las elecciones en Colombia y Perú evidencian tensiones que afectan a las democracias latinoamericanas, con altos niveles de polarización y desinformación. Ambos procesos muestran la necesidad de fortalecer la integridad electoral.
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Contexto:
Las elecciones en Colombia se caracterizaron por una polarización extrema. En Perú, la fragmentación del voto y problemas operativos generaron incertidumbre. Ambas situaciones alimentaron narrativas de fraude y desconfianza social.
Se destaca la importancia de instituciones autónomas, partidos políticos responsables y una ciudadanía informada para proteger el ecosistema electoral. América Latina tiene una trayectoria sólida, pero enfrenta desafíos que requieren respuestas coordinadas.
Por qué importa:
El negacionismo electoral se ha convertido en un riesgo para la estabilidad política. La falta de confianza en los procesos electorales puede llevar a dinámicas peligrosas para la legitimidad democrática en la región.
Datos clave:
- Participación en Colombia: 63,5 % en segunda vuelta.
- Diferencia electoral en Colombia: menos de 1 % entre Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda.
- Diferencia electoral en Perú: 0,27 puntos porcentuales entre Keiko Fujimori y Roberto Sánchez.
- Número de candidaturas en Perú: 35 en primera vuelta.
Lecciones de las elecciones en Colombia y Perú
Las recientes elecciones en Colombia y Perú dejan importantes lecciones de alerta para las democracias latinoamericanas. Aunque ambos países desarrollaron dinámicas políticas propias, también enfrentaron tensiones comunes que afectan a muchas democracias de la región.
Contexto de polarización y desinformación
El contexto se caracteriza por altos niveles de polarización, fragmentación de los sistemas de partidos y predominio de liderazgos populistas. Además, la desinformación electoral y narrativas de fraude han puesto en duda la integridad de los procesos electorales.
En Colombia, dos proyectos ideológicamente opuestos concentraron las preferencias ciudadanas, resultando en el resultado electoral más estrecho de su historia. Con una participación del 63,5 % en la segunda vuelta, menos del 1 % separó al presidente electo, Abelardo de la Espriella, de su contrincante, Iván Cepeda. Según informes de las misiones de observación electoral de la OEA y la Unión Europea, las elecciones se realizaron con eficiencia y transparencia.
Presiones sobre el sistema electoral
A pesar de estas fortalezas, las instituciones enfrentaron presiones extremas tanto desde el sistema político como desde el entorno informativo. Narrativas de fraude amplificadas por la polarización buscaron sembrar dudas sobre los procedimientos electorales y la confiabilidad de los resultados.
El contraste con Perú
Por otro lado, Perú mostró un contraste revelador. En este país, el resultado final fue extremadamente estrecho: apenas 0,27 puntos porcentuales separaron a Keiko Fujimori de Roberto Sánchez. Con 35 candidaturas en la primera vuelta, predominó la fragmentación y el voto de rechazo en un contexto de inestabilidad institucional.
La organización electoral evidenció falencias operativas que incrementaron la judicialización e incertidumbre. La ausencia de un sistema de conteo preliminar retrasó semanas la publicación de resultados definitivos, aumentando así la desconfianza social y alimentando narrativas de fraude.
Riesgos para la estabilidad democrática
A pesar de las diferencias entre ambos procesos electorales, estos casos muestran cómo el negacionismo electoral se ha convertido en un riesgo para la estabilidad y legitimidad de las democracias en América Latina. Las narrativas no necesitan evidencia para irrumpir en el debate público; pueden recibir apoyo amplio incluso en contextos donde hay una administración electoral sólida.
Aceptación de resultados y desafíos actuales
Mientras Perú enfrentó problemas operativos objetivos y retrasos en resultados, sus líderes políticos aceptaron los resultados. En cambio, en Colombia, actores clave han mantenido cuestionamientos a la integridad del proceso electoral. Esto abre puertas a dinámicas potencialmente riesgosas para la estabilidad política del país.
Importancia del ecosistema electoral
Estos procesos nos recuerdan que la calidad democrática no depende solo de elecciones técnicamente eficientes. Es crucial proteger el ecosistema electoral completo. La legitimidad requiere instituciones autónomas e imparciales; partidos políticos responsables; una ciudadanía informada y activa; sistemas informativos independientes; y marcos regulatorios que enfrenten eficazmente la desinformación.
Avances y desafíos en América Latina
A pesar de contar con una trayectoria sólida que ha permitido avances fundamentales para sostener sus democracias, los desafíos actuales exigen redoblar esfuerzos. Las elecciones en Colombia y Perú presentan señales de alerta que deben ser atendidas con urgencia para prevenir el debilitamiento de la integridad electoral, un pilar esencial del sistema democrático.
* Marcela Ríos Tobar
Directora regional para América Latina y el Caribe del Instituto Internacional para la Democracia y Asistencia Electoral (IDEA Internacional). Doctora en Ciencias Políticas por la Universidad de Wisconsin-Madison, Estados Unidos. Exministra de Justicia y Derechos Humanos de Chile.
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