Ficha informativa
El Parlamento de Portugal aprobó el 17 de julio de 2026 una ley que prohíbe cubrirse el rostro en espacios públicos, enfocándose en el burka y niqab. La medida fue impulsada por el partido Chega y recibió apoyo de la derecha. Ahora depende del presidente decidir su promulgación.
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Contexto:
La ley fue promovida por Chega, con apoyo del Partido Social Demócrata (PSD) y CDS-PP. La oposición estuvo compuesta por el Partido Socialista (PS), Livre, Bloco de Esquerda (BE) y Partido Comunista (PCP), quienes votaron en contra. El partido animalista PAN y el regionalista JPP se abstuvieron. André Ventura, líder de Chega, expresó su satisfacción tras la aprobación.
La votación generó euforia entre los diputados de Chega, quienes celebraron con aplausos. Las negociaciones para asegurar la mayoría necesaria duraron más de ocho meses, centrándose en un argumento de seguridad pública para minimizar el componente religioso.
Por qué importa:
Amnistía Internacional y organizaciones de derechos humanos condenaron la ley, considerándola discriminatoria y una violación a la libertad de las mujeres que deciden cubrirse el rostro voluntariamente. La ley busca proteger la seguridad nacional y la dignidad de las mujeres.
Datos clave:
- Fecha de aprobación: 17 de julio de 2026
- Primer respaldo parlamentario: octubre de 2025
- Sanciones económicas: entre 200 y 2.000 euros por negligencia; entre 400 y 4.000 euros por dolo o intencionalidad
Parlamento de Portugal aprueba ley
El Parlamento de Portugal aprobó este viernes, 17 de julio de 2026, un proyecto de ley que prohíbe cubrirse el rostro en espacios públicos. Esta medida busca principalmente restringir el uso del burka y el niqab, y fue impulsada por la formación del partido de extrema derecha Chega.
Apoyo y oposición a la iniciativa
La iniciativa recibió el respaldo de las fuerzas de la derecha y el centro-derecha. Ahora, queda en manos del presidente de la República, António José Seguro, quien decidirá si promulga, veta o remite la ley al Tribunal Constitucional. La votación final generó euforia entre los diputados de Chega, quienes celebraron la aprobación con un prolongado aplauso.
Proposta do CHEGA aprovada. Acabaram as burcas em Portugal!!! Quem odeia a nossa cultura pode regressar ao seu país ✈️✈️✈️ pic.twitter.com/n8I9NMW40x
— André Ventura (@AndreCVentura) July 17, 2026
Esta propuesta ya había recibido un primer respaldo parlamentario en octubre de 2025. En esa ocasión, además de Chega e Iniciativa Liberal (IL), el proyecto contó con el apoyo del Partido Social Demócrata (PSD) y el democristiano CDS-PP. Por otro lado, toda la izquierda se opuso a la medida: Partido Socialista (PS), Livre, Bloco de Esquerda (BE) y Partido Comunista (PCP) votaron en contra. El partido animalista PAN y el regionalista JPP optaron por la abstención.
Declaraciones de André Ventura
André Ventura, líder de Chega, expresó su satisfacción en redes sociales. Publicó un vídeo del hemiciclo afirmando: «Quien odia nuestra cultura puede volver a su país». Los promotores de la ley justifican esta medida argumentando la necesidad de proteger la seguridad nacional y la dignidad de las mujeres.
Controversia y críticas
Sin embargo, la aprobación definitiva no ha estado exenta de controversia. Amnistía Internacional y diversas organizaciones de derechos humanos condenaron la ley, calificándola de “discriminatoria” y denunciando que viola la libertad de las mujeres que eligen voluntariamente cubrirse el rostro. En el texto se indica que en Portugal “el respeto de la dignidad de las mujeres es a menudo ignorado” por quienes defienden este tipo de vestimentas religiosas, según EFE.

Estrategias para asegurar la aprobación
Para asegurar la mayoría necesaria para la aprobación del texto, Chega y el gubernamental PSD mantuvieron más de ocho meses de intensas negociaciones. La estrategia del partido del Gobierno se centró en minimizar el componente religioso del debate, pivotando hacia un argumento estrictamente de seguridad pública.
Este consenso también llevó a suavizar el régimen sancionador. Aunque el borrador inicial contemplaba penas de hasta tres años de cárcel para quienes infringieran la norma, el texto definitivo sustituye la prisión por multas coercitivas. Así, las sanciones económicas oscilarán entre 200 y 2.000 euros en caso de negligencia, y se elevarán de 400 a 4.000 euros si se demuestra dolo o intencionalidad.
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