Ficha informativa
La minería en Bolivia se ha convertido en el principal factor de presión sobre los recursos hídricos, generando una crisis hídrica y sanitaria alarmante. Expertos advierten sobre la contaminación de ríos y su impacto en la salud pública y la economía.
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Contexto:
Entre 2013 y 2015, Bolivia firmó el Convenio de Minamata para reducir el uso de mercurio. En 2015, Perú prohibió su importación, convirtiendo a Bolivia en el principal centro de contrabando. En 2014 se promulgó la Nueva Ley de Minería y Metalurgia (Ley 535), que flexibilizó las exigencias ambientales. En 2015, el Lago Poopó se secó debido a desvíos de agua y acumulación extrema de sedimentos mineros. En 2016, un estudio determinó que Bolivia se había convertido en el segundo mayor emisor de mercurio por minería de oro. Entre 2021 y 2023, investigaciones demostraron que el mercurio ya estaba presente en comunidades nativas lejanas a las minas.
Waldo Vargas, director del Instituto de Investigación y Desarrollo de Procesos Químicos, destacó que La Paz no realiza ningún tratamiento efectivo a sus aguas residuales. La planta Puchukollo cubre apenas al 35%% de la población. Gonzalo Mondaca alertó sobre problemas estructurales en varias regiones del país debido a la contaminación hídrica.
Por qué importa:
La crisis hídrica y sanitaria afecta gravemente la salud pública y la seguridad alimentaria en la región. Miles de familias deben regar cultivos con aguas residuales cargadas de metales pesados. La contaminación ha convertido ríos que antes eran espacios recreativos en verdaderas cloacas abiertas.
Datos clave:
- 74,5% de los indígenas evaluados en las cuencas de los ríos Beni y Madre de Dios registran concentraciones de mercurio superiores al límite permitido por la OMS.
- 3,93 partes por millón (ppm) es el promedio hallado; el límite internacional es 1,0 ppm.
- 100% de las personas evaluadas en 18 comunidades amazónicas dieron positivo por encima de los límites permitidos.
- 133,1 toneladas de mercurio son emitidas anualmente en Bolivia; el sector minero cooperativista e informal genera el 70% de esta cifra.
- De 5 a 10 kilos de mercurio se vierten al medio ambiente para procesar 1 kilo de oro.
- 90% de incremento ha registrado la minería ilegal del oro en el norte amazónico en los últimos años.
- 10 veces más altos son los niveles de metales pesados en el lago Uru Uru comparado con el Lago Titicaca.
La minería en Bolivia y su impacto en los recursos hídricos
La minería en Bolivia representa actualmente el principal factor de presión sobre los recursos hídricos nacionales. Según Waldo Vargas, director del Instituto de Investigación y Desarrollo de Procesos Químicos de la UMSA, la contaminación de los ríos ha dejado de ser un problema ambiental para convertirse en una creciente amenaza para la salud pública, la seguridad hídrica y la economía de miles de familias.
Contaminación por mercurio y sus consecuencias
La expansión de la actividad minera y el uso intensivo de mercurio están acelerando el deterioro de las principales cuencas del país. El incumplimiento de la normativa ambiental permite que numerosas operaciones utilicen grandes volúmenes de agua y las devuelvan a los ríos con elevadas cargas de sedimentos y metales pesados. Los ríos Huanuni y La Rivera son considerados “ríos metálicos” o “ecológicamente muertos” debido a la magnitud de la contaminación.
Problemas históricos en las cuencas
Gonzalo Mondaca, investigador del Centro de Documentación e Información Bolivia (Cedib), advirtió que la contaminación hídrica presenta características estructurales en varias regiones del país. La cuenca del río Pilcomayo arrastra un problema histórico originado por actividades mineras deficientemente reguladas, agravado por pasivos ambientales que se remontan a la época colonial.
Afectaciones a comunidades locales
La contaminación se propaga aguas abajo a través de afluentes como los ríos Tupiza y San Juan del Oro, perjudicando a poblaciones de Chuquisaca y el Chaco. En Villamontes, la pesca ha sido una de las actividades más afectadas. El río Rocha, en Cochabamba, era utilizado como balneario durante la década de 1960; hoy es “una cloaca abierta e insoportable por la contaminación”.
Calidad del agua en descenso
La calidad del agua del río Guadalquivir, en Tarija, descendió hasta la categoría D en el tramo urbano. Vargas aseguró que “La Paz no realiza ningún tratamiento de sus aguas residuales y toda esa contaminación termina en el río, que finalmente desemboca en la cuenca amazónica”. En cuanto a El Alto, consideró insuficiente la capacidad de la planta de Puchukollo, que cubre apenas al 35% de la población.
Crisis hídrica y sanitaria: un desastre humanitario inminente
Mondaca alertó que, mientras el Pilcomayo enfrenta una contaminación histórica, la cuenca amazónica experimenta un deterioro acelerado por el auge de la minería aurífera mecanizada durante las últimas dos décadas. El mercurio se transforma en metilmercurio, una sustancia altamente tóxica que ingresa a la cadena alimentaria.

Contaminantes emergentes
Vargas también alertó sobre contaminantes emergentes: “Hoy no solo hablamos de metales pesados; también llegan a los ríos microplásticos, antibióticos y residuos farmacéuticos que afectan a los microorganismos y, finalmente, también al ser humano”. Más hechos indican que el envenenamiento por mercurio en la Amazonía boliviana ha alcanzado niveles críticos, cuadruplicando los límites de seguridad establecidos por la OMS.
Aguas residuales y crisis agrícola
La crisis hídrica en el río Rocha y el Lago Titicaca condena a miles de familias a regar cultivos con aguas residuales cargadas de metales pesados. Esta combinación de crisis ecológica y sanitaria constituye un desastre humanitario inminente que afecta gravemente la salud pública y la seguridad alimentaria en la región.
Contexto histórico y cifras alarmantes
- 2013-2015: Bolivia firmó el Convenio de Minamata para reducir el uso de mercurio.
- 2014: Se promulgó la Nueva Ley de Minería y Metalurgia (Ley 535), flexibilizando las exigencias ambientales.
- 2015: El Lago Poopó se secó debido a desvíos de agua y acumulación extrema de sedimentos mineros.
- 2016: Un estudio determinó que Bolivia se convirtió en el segundo mayor emisor de mercurio por minería de oro.
- 2021-2023: Investigaciones demostraron que el mercurio ya estaba presente en comunidades nativas lejanas a las minas.
Cifras alarmantes indican que el 74.5% de los indígenas evaluados en las cuencas de los ríos Beni y Madre de Dios registran concentraciones de mercurio superiores al límite permitido por la OMS. Además, 133.1 toneladas de mercurio son emitidas anualmente en Bolivia; el sector minero cooperativista e informal genera el 70% de esta cifra.
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