La ciudad de La Paz fue el escenario de una jornada de violencia extrema este lunes, 5 de enero de 2026. Las movilizaciones convocadas por la Central Obrera Boliviana (COB) desembocaron en enfrentamientos cruentos con las fuerzas del orden. La tensión alcanzó su punto crítico pasadas las 15:30 horas, justo después de que el secretario ejecutivo de la organización, Mario Argollo, decidiera abandonar la mesa de diálogo que se había instalado con el Gobierno nacional.
Ruptura de negociaciones
Tras la ruptura de las negociaciones en torno al Decreto Supremo 5503, las columnas de manifestantes intentaron forzar su ingreso a la Plaza Murillo. Esto derivó en una batalla campal en las inmediaciones del Obelisco y las calles que conectan con el centro político del país.
Lesiones y explosivos
El subcomandante de la Policía Boliviana, coronel Juan Peña, informó oficialmente que un transeúnte civil resultó lesionado tras la detonación de un “cachorro” de dinamita. Este artefacto habría sido utilizado por los marchistas durante el choque con el contingente policial. La identidad del afectado se mantiene en reserva, pero fue alcanzado por la onda expansiva y esquirlas del explosivo mientras circulaba por la zona de conflicto. Fue auxiliado de emergencia por personal de salud.
Respuesta policial
Ante el uso de artefactos explosivos, petardos, piedras y palos, la Policía procedió a utilizar agentes químicos para dispersar a la multitud. Esto se hizo con el fin de resguardar la seguridad de las instituciones estatales y de los ciudadanos que se encontraban en el área.

Por su parte, el inspector general de la Policía, general Gunther Agudo, denunció que los efectivos policiales fueron blanco de ataques directos con explosivos de alta peligrosidad. Esta acción fue calificada como una vulneración flagrante a la integridad física y a las normas que prohíben el uso de dinamita en movilizaciones sociales. Durante el operativo de repliegue y control, las fuerzas del orden lograron el arresto de un manifestante, aparentemente perteneciente al sector fabril. Este fue conducido a dependencias policiales bajo sospecha de haber participado en las agresiones.
Daños en la infraestructura
Las autoridades enfatizaron que la respuesta policial se basó en el uso proporcional de la fuerza para consolidar sectores estratégicos como el Obelisco. Este se encontraba bloqueado por escombros y objetos incendiados.
Además de los daños personales, la infraestructura pública del centro paceño sufrió un deterioro significativo durante la protesta. Los manifestantes utilizaron calaminas, maderas y materiales de construcción destinados a trabajos municipales de embovedado para levantar barricadas e iniciar fogatas en plena vía pública. Esto afectó el ornato y dificultó el paso de vehículos de emergencia.
Clima de incertidumbre
Tras varias horas de enfrentamiento, los efectivos lograron retirar los restos de materiales quemados y rehabilitar parcialmente algunas vías. Sin embargo, el clima de incertidumbre persistió debido a la presencia de grupos de manifestantes que permanecieron en las cercanías de la Plaza Murillo hasta el anochecer.
Al cierre de la jornada, la Policía Boliviana continúa evaluando el saldo total de los disturbios. No se descarta la existencia de uniformados con heridas de diversa consideración, producto de los objetos contundentes lanzados por los movilizados. Se espera que en las próximas horas se emita un informe médico oficial sobre el estado del civil herido por dinamita.
Por otro lado, el Ministerio Público ya analiza las acciones legales que se tomarán contra los responsables de utilizar materiales explosivos en zonas urbanas. El centro paceño permanece bajo una estricta vigilancia policial reforzada para evitar nuevos brotes de violencia, ante el anuncio de radicalización de las medidas de presión por parte de la COB.













