Ficha informativa
El fenómeno de El Niño se intensificará hacia finales de 2026, con una probabilidad cercana al 100% de que persista hasta febrero de 2027, generando alarmas en seguridad alimentaria y recursos hídricos.
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Contexto:
La OMM advierte sobre los impactos climáticos variables según la región. António Guterres, secretario general de la ONU, menciona la relación entre El Niño y el incremento en eventos meteorológicos extremos. Los especialistas aclaran que no se puede generalizar sobre sequías extremas en Bolivia.
El fenómeno suele alcanzar su máxima potencia entre noviembre y febrero. Existe preocupación por temperaturas globales excepcionalmente altas en 2027. La OMM insta a los gobiernos a reforzar preparación y protocolos ante el inminente embate climático.
Por qué importa:
Se prevén sequías, inundaciones y episodios de calor extremo en Sudamérica. Esto afectará sectores como agricultura, suministro de agua y generación de energía. Se requiere un seguimiento continuo por parte de autoridades meteorológicas.
Datos clave:
- Fecha: 17 de septiembre de 2026
- Ubicación: Bolivia
- Anomalía promedio del índice Niño 3.4: +1,5 °C (mayo-julio)
- Anomalía en julio: cerca de +2 °C
- Picos semanales: entre +2,2 °C y +2,6 °C (finales de julio y mediados de agosto)
- Anomalías superiores en el Pacífico ecuatorial oriental: +3 °C (según NOAA)
- Probabilidades de evento muy fuerte: más del 90% para otoño e invierno del hemisferio norte
- Anomalías térmicas extremas bajo la superficie marina: más de 8 °C por encima del promedio (julio y principios de agosto)
El fenómeno de El Niño y su intensidad
El fenómeno de El Niño está oficialmente establecido y se perfila para alcanzar una intensidad muy fuerte hacia finales de 2026. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) proyecta una probabilidad cercana al 100% de que el evento persista al menos hasta febrero de 2027. Esta situación enciende las alarmas en materia de seguridad alimentaria, recursos hídricos y gestión de riesgos.
Datos sobre el calentamiento del océano Pacífico
El calentamiento del océano Pacífico ecuatorial avanza con rapidez. De acuerdo con la OMM, el índice Niño 3.4 escaló desde una anomalía promedio de +1,5 °C (mayo-julio) hasta cerca de +2 °C en julio, alcanzando picos semanales de entre +2,2 °C y +2,6 °C entre finales de julio y mediados de agosto. Por su parte, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) confirmó en su reporte del 10 de septiembre de 2026 anomalías superiores a +3 °C en el Pacífico ecuatorial oriental, estimando más del 90% de probabilidades de un evento muy fuerte para el otoño e invierno del hemisferio norte. Además, bajo la superficie marina se registraron anomalías térmicas extremas que superaron los 8 °C por encima del promedio en julio y principios de agosto, según Red Uno.

Impactos regionales y advertencias
Si bien la OMM enfatiza que la intensidad global de El Niño no se traduce de manera uniforme en todos los países, dado que los impactos varían según la región, la época del año y la interacción con otros patrones climáticos, la perspectiva general apunta a sequías, inundaciones y episodios de calor extremo. En Sudamérica, esto puede traducirse tanto en lluvias torrenciales con riesgo de deslizamientos como en déficits hídricos severos, dependiendo estrictamente de la zona geográfica.
Advertencias del secretario general de la ONU
En este contexto, el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, advirtió sobre la aceleración del fenómeno y su relación directa con un incremento en la frecuencia e intensidad de eventos meteorológicos extremos.
Repercusiones para Bolivia
La evolución de este fenómeno climatológico es de vital importancia para sectores estratégicos como la agricultura, el suministro de agua y la generación de energía en Bolivia. No obstante, los especialistas aclaran que no se puede generalizar ni asegurar que todo el país sufrirá una sequía extrema, ya que el impacto final dependerá de la dinámica regional y de factores climáticos locales. Ante este panorama, las autoridades meteorológicas y los sistemas de alerta temprana deberán mantener un seguimiento continuo durante los próximos meses.

Preocupaciones sobre el futuro climático
Dado que El Niño suele registrar su máxima potencia entre noviembre y febrero y que sus repercusiones térmicas se extienden más allá de su pico, existe una fuerte preocupación de que 2027 experimente temperaturas globales excepcionalmente altas. Sin embargo, la OMM prefiere la cautela y señala que aún es prematuro asegurar si este será definitivamente el año más cálido de la historia. Por lo pronto, el organismo internacional urge a los gobiernos a reforzar la preparación y los protocolos de respuesta ante el inminente embate climático.
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Comprensión de la noticia
¿Por qué es importante monitorear el fenómeno de El Niño en relación a la seguridad alimentaria y recursos hídricos?
Secuencia de los hechos
- El índice Niño 3.4 alcanzó anomalías promedio de +1,5 °C entre mayo y julio de 2026
- El índice Niño 3.4 escaló hasta cerca de +2 °C en julio de 2026
- La NOAA reportó anomalías superiores a +3 °C en el Pacífico ecuatorial oriental el 10 de septiembre de 2026
- La OMM declaró que El Niño está oficialmente establecido el 17 de septiembre de 2026
- Se proyecta que El Niño alcance una intensidad muy fuerte hacia finales de 2026 y persista hasta febrero de 2027
