Ficha informativa
El fenómeno de El Niño se intensifica en Bolivia, generando riesgos de sequías y crisis económica. Se prevé un pico histórico de calentamiento que podría desatar una crisis humanitaria sin precedentes.
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Contexto:
La Organización Meteorológica Mundial declaró oficialmente el 9 de junio de 2026 la vigencia del fenómeno. Bolivia ha sufrido tres ‘Súper Niños’ devastadores: 1982-1983 (sequía en el Altiplano), 1997-1998 (pérdidas económicas millonarias) y 2015-2016 (escasez hídrica severa). Luis Alberto Alpire advirtió sobre la superación de la categoría moderada a fuerte del fenómeno.
Los efectos del fenómeno incluyen incendios forestales incontrolables en la Amazonía y la Chiquitania. Se espera que las altas temperaturas e intensos vientos del norte se registren entre el 27 de julio y el 2 de agosto.
Por qué importa:
Se anticipa una crisis humanitaria y productiva sin precedentes en Bolivia. La combinación de sequías extremas y olas de calor afectará gravemente la producción agrícola, provocando pérdidas millonarias y escasez de alimentos. La falta crítica de lluvias afectará el suministro de agua potable.
Datos clave:
- Anomalía térmica consolidada: 1,55°C
- Rango promedio histórico de julio: entre 26,8°C y 27,2°C
- Pico máximo estimado de El Niño: entre +3,0°C y +3,6°C
- Pérdidas de soya no cosechadas: 1 millón de Tn
- Hectáreas de bosques y pastizales quemadas: 10,7 millones
El Niño y su impacto en Bolivia
De acuerdo con el agrometeorólogo, Luis Alberto Alpire, el fenómeno de El Niño ya inició y se fortalece cada vez más. Esta afirmación se basa en el calentamiento del Pacífico Ecuatorial Central, específicamente en la región Niño 3-4, donde la anomalía térmica consolidada se situó en 1,55°C, superando el promedio histórico de julio que oscilaba entre 26,8°C y 27,2 °C. Las altas temperaturas e intensos vientos del norte que se registrarán entre el 27 de julio y el 2 de agosto son efectos evidentes de esta condición en pleno invierno, detalló El Deber.
Efectos del calentamiento
Los parámetros utilizados para medir la intensidad del calentamiento son:
- +1°C: considerado débil
- +1,5°C: moderado
- superior a +1,5°C: fuerte
Debido al agresivo arranque del calentamiento en julio, la Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) y el Instituto de Investigación Internacional para el Clima y la Sociedad de la Universidad de Columbia (IRI) estiman que El Niño alcanzará un pico máximo histórico hacia el último trimestre del año 2026, situándose entre +3,0°C y +3,6°C. De darse esta situación, se superarían los registros de fenómenos de El Niño muy fuerte, como los reportados en:
- 1982-1983: +2,1°C al promedio regular
- 1997-1998: +2,4°C
- 2015-2016: +2,6°C
Declaración de la OMM
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) declaró oficialmente el 9 de junio pasado la vigencia del fenómeno de El Niño. Su principal característica es el calentamiento de las aguas del Pacífico Ecuatorial, cuyo periodo de ocurrencia es de 2 a 7 años y su vigencia es de 9 a 12 meses.
Crisis humanitaria inminente
Los expertos en meteorología y agrometeorología suponen que el impacto más fuerte será la sequía extrema, altas temperaturas e incendios forestales en el altiplano, los Valles y el oriente. Esto se combinará con lluvias torrenciales. En contraposición, se esperan lluvias torrenciales en la Amazonía junto a efectos combinados con sequía severa.
De acuerdo con datos históricos, el último fenómeno de El Niño provocó una sequía prolongada y olas de calor que afectaron la producción agrícola. El impacto más alarmante es que este “Súper Niño” amenaza con desatar una crisis humanitaria y productiva sin precedentes en Bolivia. Esta situación podría pulverizar la economía del país.
Efectos económicos devastadores
La combinación de sequías extremas y olas de calor devastará los motores agrícolas del Oriente y los Valles. Esto provocará pérdidas millonarias en cultivos esenciales e iniciará una escasez de alimentos que disparará los precios a nivel nacional. Al mismo tiempo, la falta crítica de lluvias secará las fuentes de agua del Altiplano, estrangulando el suministro para el consumo humano.
Incendios forestales incontrolables
A su vez, esto convertirá los bosques de la Amazonía y la Chiquitania en auténticos polvorines listos para arder en incendios forestales incontrolables. Bolivia ha sufrido los embates de tres “Súper Niños” devastadores en su historia reciente. Cada uno transformó radicalmente el clima del país, dejando profundas secuelas económicas y sociales:
- El Niño 1982-1983: considerado uno de los más catastróficos del siglo XX. Provocó una sequía sin precedentes en el Altiplano que destruyó casi la totalidad de los cultivos de papa y quinua.
- El Niño 1997-1998: dejó pérdidas económicas millonarias calculadas por la CAF. Mientras el Altiplano enfrentaba pérdidas agrícolas totales por sequía, el Oriente y los Yungas sufrieron inundaciones históricas.
- El Niño 2015-2016: causó una escasez hídrica tan severa que varias ciudades capitales sufrieron racionamiento estricto durante meses.
Aviso sobre las pérdidas actuales
Luis Alberto Alpire advirtió: “Al superar la barrera de los 1,5°C, en el dato consolidado mensual, el fenómeno ha dejado oficialmente atrás la categoría de moderado para situarse como El Niño fuerte en pleno desarrollo”. Además, alertó sobre las pérdidas: “1 millón de Tn de soya no cosechadas y 10.7 millones de hectáreas de bosques y pastizales quemadas en todo el país”.
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