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Es necesario rodear y cuidar las elecciones en Colombia

elecciones en Colombia
• Latinoamérica21
La importancia de cuidar las elecciones en Colombia radica en su papel central para la democracia y el respeto a los resultados

Ficha informativa

Las elecciones en Colombia, programadas para el 8 de marzo y el 31 de mayo, enfrentan amenazas de grupos criminales y cuestionamientos sobre su transparencia. La defensa del proceso electoral es crucial para mantener la democracia en el país.

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Contexto:

El debate político en Colombia ha sido visceral, con ataques a organismos electorales. El Consejo Nacional Electoral (CNE) enfrenta críticas por su falta de legitimidad. A pesar de sus imperfecciones, el sistema electoral ha permitido transiciones pacíficas de poder.

Fidel Cano, periodista y director del diario El Espectador, enfatiza la importancia de cuidar las elecciones como pilar central de la democracia. Resalta que sin reconocer los resultados, el sistema democrático podría colapsar.

Por qué importa:

La desconfianza en el proceso electoral podría llevar a un desconocimiento de los resultados, amenazando la estabilidad democrática. La polarización política puede intensificarse si no se respeta el resultado de las elecciones.

Datos clave:

  • Fechas de elecciones: 8 de marzo (Congreso y consultas) y 31 de mayo (Presidencia).
  • Más de seis millones: Testigos electorales.
  • 150: Observadores internacionales, incluidas la Unión Europea y el Centro Carter.
  • 700 municipios: Riesgos electorales identificados.
Es necesario rodear y cuidar las elecciones en Colombia
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Por: Fidel Cano Correa/Latinoamérica21

Las elecciones en Colombia se tienen que cuidar, se tienen que defender y, lo más importante, sus resultados se deben respetar como hasta ahora ha pasado. Si bien líneas como estas no deberían ser necesarias en un país democrático como Colombia, el nivel de visceralidad que ha tomado el debate político desde todos los frentes —incluyendo los institucionales— y las amenazas directas a las convocatorias a urnas por parte de los grupos criminales que se niegan a dejar el narcotráfico y otras fuentes ilegales, obligan a insistir en ellas.

Los organismos electorales están siendo objeto de ataques desde orillas diversas, con insinuaciones de una supuesta intención de interferir en los resultados que saldrán de las votaciones del 8 de marzo (Congreso y consultas) y del 31 de mayo (Presidencia). Incluso se han llegado a cuestionar los mecanismos de transparencia electoral que se están aplicando, pese a que se calcula que habrá más de seis millones de testigos electorales y vigilancia directa de unos 150 observadores internacionales, incluidas la Unión Europea y el Centro Carter de Estados Unidos.

Sería ridículo afirmar que nuestro sistema electoral no tiene muchas cosas por mejorar. Por ejemplo, la falta de legitimidad del Consejo Nacional Electoral (CNE), un organismo de carácter partidista que surge de postulaciones y votaciones de los congresistas. Ello hace que sus decisiones —todas de carácter administrativo— siempre tengan una carga de intereses detrás, y cómo los intentos por reformarlo fracasan legislatura tras legislatura por esa misma razón. Males adicionales han sido imposibles de erradicar, como el trasteo de votos, el clientelismo o la coerción violenta, por mencionar algunos.

Ese sistema imperfecto por muchos años ha entregado, empero, resultados aceptados por todos, con correcciones en el camino cuando se han detectado problemas, y esos resultados han mantenido nuestra democracia funcionando. Hace cuatro años nomás, ese mismo sistema imperfecto permitió una transición significativa del poder para llevar al primer gobierno de izquierda revolucionaria a la Casa de Nariño. Un gobierno al cual ahora parecerían estorbarle esos procedimientos que lo llevaron al poder.

Por más que legítimamente se aspire a la continuidad inmediata de ese proyecto de izquierda hoy en el poder, o que otro de derechas quiera recuperar los espacios perdidos en urnas hace cuatro años, esa operatividad electoral que ha sostenido nuestra democracia debe cuidarse. Las oportunidades de mejora no van a surgir de la eliminación del contrario, sino desde la defensa de la democracia misma.

Por eso, justo ahora que el país asiste a una reconfiguración de su mapa político y que la ilegalidad ha ganado terreno al punto de generar riesgos electorales en más de 700 municipios, cobra vigencia lo que recientemente dijo el registrador Nacional, Hernán Penagos, al periódico El Espectador: “No hay norma en Colombia que pueda lograr que se suspendan o cancelen las elecciones nacionales; por ningún motivo, ni de orden público, ni circunstancias derivadas con emergencias de una u otra naturaleza. (…) Se elegirá a un nuevo Congreso y a un nuevo presidente con transparencia e integridad”.

Así debe ser. Los ojos del país están con razón sobre la Registraduría y el CNE porque de su idoneidad dependerá en gran parte la tranquilidad democrática que se requiere para que la tradicional sucesión del poder los 7 de agosto cada cuatro años se siga dando sin contratiempos. Pero pasar de ahí a lanzar sospechas sin fundamento fáctico para dejar en el aire la idea de que se está orquestando un fraude mayor es una irresponsabilidad enorme. Nos negamos a aceptar que, como hay quienes lo advierten, esta sea, además, una estrategia planeada para desconocer después los resultados.

La ciudadanía debe estar segura de que su Estado, el que permite que como país funcionemos, tiene la suficiente madurez para sortear tanto caudillismo y populismo en esta que tal vez vaya a ser la campaña más polarizante de las últimas décadas. No juguemos con nuestras elecciones, pilar central de nuestra democracia que nos ha permitido tener una serena transición del poder cada cuatro años. Respetando sus resultados, el perfeccionamiento del sistema es todavía posible. Sin reconocerlos, moriría nuestro sistema democrático.

Fidel Cano es periodista y director del diario El Espectador de Colombia. Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar. Máster en Periodismo con énfasis en Administración de Periódicos de Northwestern University. Es filósofo titulado de la Universidad de Los Andes de Bogotá.

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¿Por qué es importante respetar los resultados de las elecciones en Colombia?

  • Porque garantiza la continuidad del sistema democrático
  • Porque los resultados siempre son favorables al gobierno actual
  • Porque las elecciones son un mero trámite sin importancia
  • Porque es una exigencia de los grupos criminales
©2026 Editorial La Patria Ltda.
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Las elecciones en Colombia se celebrarán el 8 de marzo y el 31 de mayo.
Los organismos electorales están siendo atacados por diferentes frentes políticos.
Es posible que el sistema electoral colombiano no tenga problemas que mejorar.
La falta de legitimidad del Consejo Nacional Electoral afecta la confianza en el sistema electoral.
Más de seis millones de testigos electorales estarán presentes en las próximas elecciones.
La polarización política puede afectar la tranquilidad democrática durante las elecciones.
La transparencia e integridad son fundamentales para el éxito de las elecciones.
©2026 Editorial La Patria Ltda.
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