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El futuro necesita de la industria

Ronald Nostas
Ronald Nostas, autor. • Cortesía
La industria boliviana enfrenta retos críticos: caída del PIB y falta de inversión extranjera.¿Cómo revertir esta situación?

Ficha informativa

La industria boliviana enfrenta retos críticos, como la caída del PIB y la falta de inversión extranjera. La Cámara Nacional de Industrias celebró 95 años, pero el sector requiere políticas claras y condiciones mínimas para su reactivación.

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Contexto:

La Cámara Nacional de Industrias fue fundada hace 95 años y ha enfrentado adversidades por políticas regresivas. La historia de la CNI está documentada por Lupe Cajías. Bolivia tiene recursos naturales importantes que requieren políticas claras para ser industrializados.

Para crecer, la industria necesita seguridad jurídica, estabilidad macroeconómica, simplificación tributaria y mejora de infraestructura logística. Se proponen incentivos fiscales temporales ligados a productividad y acceso prioritario a divisas para importación de maquinaria.

Por qué importa:

La falta de reactivación industrial puede llevar a una economía dependiente de materias primas sin procesar. La crisis económica actual puede ser una oportunidad para reducir importaciones innecesarias y fomentar la producción local. Se requiere un enfoque conjunto entre el Estado y el sector privado.

Datos clave:

  • 10% del PIB nacional representa la industria manufacturera.
  • 40.845 industrias manufactureras registradas a 2025.
  • 11.504 industrias activas en 2025.
  • 12% del empleo formal genera el sector industrial.
  • Caída del PIB industrial: 2,2% en 2022, 1,82% en 2023, 0,7% en 2024 y -1% en 2025.
  • 90% de insumos provienen del exterior.
  • 85% de las carreteras en mal estado según dirigentes del transporte.
El futuro necesita de la industria
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Por: Ronald Nostas Ardaya

El pasado 28 de febrero, la Cámara Nacional de Industrias celebró 95 años de existencia, consolidada como una de las entidades empresariales más importantes y sólidas del país. La historia de esta institución — registrada magistralmente por la escritora y periodista Lupe Cajías en el libro “Noventa años de historia” –, está llena de ejemplos heroicos, patrióticos y visionarios de sus fundadores y conductores, que sentaron las bases del desarrollo en todos los departamentos del país. Este año, la celebración debiera volverse homenaje, si analizamos las adversidades que le toca enfrentar al sector que ha sufrido con más rigor las consecuencias de políticas regresivas implementadas por los gobiernos en las últimas décadas.

Según el Banco Mundial (2024) la industria manufacturera representa alrededor del 10% del PIB nacional, un nivel insuficiente considerando que en Paraguay alcanza el 19%, en Argentina 16% y en Ecuador el 13%. Datos del SEPREC señalan que, a 2025, nuestro país tenía 40.845 industrias manufactureras registradas, aunque el Sistema Integrado de Información Productiva reportó tan solo 11.504 activas en ese periodo. La propia CNI ha señalado que el sector representa solo el 10% del total de empresas nacionales, sin embargo, genera cerca del 12% del empleo formal. El dato más preocupante es la caída sostenida del PIB industrial que de 2,2% en 2022 se redujo a 1,82% en 2023, a 0,7% en 2024 y a -1% en 2025.

Los datos evidencian que la industria boliviana enfrenta una serie de barreras que inciden en su competitividad, expansión y productividad. A los marcos regulatorios desfavorables y la sobre intervención del Estado, se suma el hecho de que el 90% de los insumos, materias primas y maquinaria necesarios para la producción manufacturera se adquieren del exterior, lo que se volvió crítico con la escasez de dólares de los últimos tres años.

El sector también enfrenta limitaciones energéticas y logísticas. La provisión irregular de carburantes y la eliminación de la subvención, incrementan sustancialmente los costos de producción, mientras que la deficiente vinculación vial del país dificulta la producción sostenida. Recientemente, dirigentes del transporte denunciaron que el 85% de las carreteras del país se encuentra en mal estado.

A esto se añade el contrabando, que distorsiona la competencia, reduce la demanda de productos y obliga a competir con precios insostenibles. El acceso limitado a financiamiento y tecnología afecta sobre todo a las industrias pequeñas y medianas, disminuyendo inversiones y obstaculizando su productividad, mientras que la inestabilidad económica y los bloqueos generan incertidumbre, afectando no solo la producción sino también la confianza en el país.

Bolivia cuenta con recursos naturales importantes, sin embargo, traducir ese potencial en industria manufacturera requiere políticas claras, condiciones mínimas e inversión extranjera. Si logramos superar las barreras actuales, la industria puede duplicar su crecimiento en el mediano plazo, no solo generando mayor valor agregado, sino también viabilizando una economía más diversificada, resiliente y menos dependiente de la venta de recursos naturales sin procesar.

Aunque la actual crisis económica es una amenaza para la industria, también puede ser una oportunidad debido a que obliga a reducir importaciones innecesarias y evidencia la vulnerabilidad de depender exclusivamente de materias primas. Reactivar la industria no es tarea de un sector ni de un gobierno: es un proyecto de país. Requiere que el Estado ofrezca reglas claras y estabilidad social y política, que el sector privado invierta con visión de largo plazo, y que todos entendamos que sin industria no hay exportaciones sin exportaciones no hay divisas y sin divisas no hay economía.

Para que la industria crezca se requieren seguridad jurídica, estabilidad macroeconómica, simplificación tributaria, lucha efectiva contra el contrabando y mejora de infraestructura logística. Pero sobre todo abandonar el estatismo y el localismo, planteándonos seriamente el objetivo de industrializar para exportar, priorizando objetivos de competitividad, eficiencia, transformación tecnológica y producción a gran escala.

En lo inmediato, será necesario establecer incentivos fiscales temporales ligados a productividad, garantizar acceso prioritario a divisas para importación de maquinaria, implementar zonas industriales con infraestructura integrada, desarrollar fondos público-privados de inversión y establecer metas claras de incremento del coeficiente industrial.

La industria no es un sector más: es el mecanismo que transforma recursos en bienestar. La historia demuestra que ningún país ha alcanzado su desarrollo sin una base industrial sólida y competitiva. La coyuntura actual exige decisiones responsables y una agenda productiva coherente. La industria puede ser el punto de partida para reconstruir la confianza, generar empleo formal y ampliar las oportunidades económicas.

*Industrial y ex Presidente de la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia

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¿Por qué es importante que Bolivia desarrolle su industria manufacturera según la nota?

  • Porque la industria es el único sector que genera empleo en el país
  • Porque un desarrollo industrial sólido es clave para alcanzar el desarrollo económico
  • Porque la industria manufacturera no tiene impacto en el PIB nacional
  • Porque solo así se pueden reducir las importaciones de productos terminados
©2026 Editorial La Patria Ltda.
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