Ficha informativa
El Gobierno chileno planea completar un escudo físico fronterizo de 400 kilómetros en las fronteras con Perú y Bolivia para 2028, con un enfoque multidimensional que incluye zanjas, barreras tecnológicas y cambios legales para frenar la migración irregular.
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Contexto:
El comisionado presidencial del proyecto, almirante (R) Alberto Soto, fue designado por el presidente José Antonio Kast el 11 de marzo. El plan busca crear un sistema fronterizo ante una posible crisis migratoria y transformar el ingreso irregular en un delito.
Soto enfatizó que no se podrán llenar todas las zonas vulnerables con zanjas debido a la geografía del altiplano. Se prevé que algunas medidas legales incluyan la eliminación de beneficios sociales para migrantes irregulares. El ministro José García Ruminot defendió la importancia de mantener la salud y educación como derechos centrales.
Por qué importa:
La implementación del escudo fronterizo podría afectar la llegada de migrantes irregulares a Chile, además de generar un cambio en las políticas sociales relacionadas con educación y salud para este grupo. La percepción política sobre la inmigración irregular también se verá impactada.
Datos clave:
- 400 kilómetros de escudo fronterizo
- 100 kilómetros del primer tramo
- 50 a 100 kilómetros avanzados diariamente
- 30 kilómetros en Tarapacá
- 30 kilómetros en Antofagasta
- 1.100 kilómetros de frontera total
- $13.8 millones de dólares invertidos en el Sistema Integrado de Frontera (Sifron)
Chile completará escudo fronterizo con Perú y Bolivia para 2028
El Gobierno chileno estipula culminar en dos años la instalación del escudo fronterizo en la zona norte del país, específicamente en las fronteras con Perú y Bolivia. El primer tramo abarca cerca de 100 kilómetros, según reveló este sábado el comisionado presidencial del proyecto, el almirante (R) de la Armada, Alberto Soto.
Detalles del plan Escudo Fronterizo
Soto informó que el plan denominado Escudo Fronterizo es multidimensional. Además de las zanjas, que comenzaron a construirse el pasado lunes, incluye tres áreas adicionales: la dimensión legal, una barrera tecnológica y la gestión. En una entrevista al diario local La Tercera, el exmilitar aseguró: “Nosotros pensamos que el escudo físico antimovilidad de la frontera norte debería estar terminado en aproximadamente dos años como tope”.
Operación en la Macrozona Norte
Desde el pasado 11 de marzo, Soto dirige la operación en lo que denominan la Macrozona Norte del país austral. Reveló que las barreras físicas abarcarán 400 kilómetros, representando las zonas limítrofes más vulnerables. Sobre el avance de las obras, comentó que han logrado excavar entre 50 y 100 kilómetros diarios. “En Tarapacá tenemos que hacer aproximadamente 30 kilómetros. En Antofagasta otros 30 más”, ejemplificó.
Zanjas y barreras tecnológicas
Soto explicó que las zonas vulnerables serán intervenidas “con herramientas anti movilidad, pero no continuamente”. Además de las zanjas, se utilizarán otros métodos como muros, concertinas o erizos suecos. “Tenemos 1.100 kilómetros de frontera y no las llenaremos de zanjas, eso es imposible”, afirmó.
Medidas legales y reglamentarias
El comisionado abordó el plan detallando sus aspectos y aseguró que “estamos creando un sistema fronterizo para la siguiente crisis migratoria”. La dimensión legal del plan estipula transformar el ingreso irregular en un delito. Según Soto, se implementarán distintas medidas legales para frenar el incentivo de los migrantes irregulares a entrar a Chile.
Inversión en tecnología fronteriza
Respecto a la barrera tecnológica, Soto mencionó que la inversión para proteger la frontera comenzó durante la administración del expresidente Gabriel Boric. Este proyecto, conocido como Sistema Integrado de Frontera (Sifron), ha tenido un gasto de 13,8 millones de dólares. “La idea es reemplazar el ojo humano por una barrera tecnológica”, detalló.
Expectativas sobre la construcción
Soto cerró su intervención afirmando: “Si al año no tengo buena parte de lo que es la construcción de zanjas terminada, sectores con muros terminados y otro tipo de barreras, entonces vamos lento”. El Gobierno chileno espera que todo el plan funcione de manera orgánica y que las primeras obras estén listas antes del plazo estipulado.
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