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Paris, la cachorra transformada de criolla a un perro de raza

Paris la cachorra transformada de criolla a un perro de raza
Le cosieron orejas de pastor alemán, para venderla como si fuera una perra de raza, por ambición.

Comodirían en la advertencia de una película antes de su inicio, no lea esta notasi es sensible, porque relata la historia de una cachorra que, por ambición delhombre, la condenaron a un rápido final.

Máso menos por abril, Paris fue ofertada mediante las redes sociales desde laciudad de Cochabamba, pedían por ella 500 dólares. Se decía que era de razapastor alemán y manto gris, suficiente atractivo para llamar la atención de loscompradores.

Eseaviso fue visto por quienes serían sus futuros dueños, Erika Galarza y LucíaJiménez, ellas ya tenían antes de Paris dos cachorros. Sin embargo, nuncahubiese llegado a sus vidas, sino fuese por el insistente aviso que colocaronen las redes, ya que la oferta de 500 dólares, prácticamente se redujo a lamínima expresión, porque supuestamente era muy juguetona y destrozaba cosas.

Anteesa situación, las orureñas se comunicaron con los vendedores y lograronadquirirla sin pagar, pero más adelante ellas debían abonar un monto.

PARIS

Unavez en sus manos, notaron que Paris tenía una mirada muy triste, como siescondiera algo nefasto, no se le dio hasta ese momento, mucha importancia,porque con sus travesuras y hambruna, prácticamente ese detalle quedódesapercibido.

Hastaque finalmente, a las pocas semanas de tenerla en casa, notaron que en sucabecita, había una protuberancia y dos costras grandes al lado de sus orejas.

Sinpensarlo dos veces, la llevaron al veterinario para saber qué tenía. El médicoles dijo que había un tumor, tenía que abrirlo para drenar el mal que laaquejaba. La microcirugía fue programada para el día siguiente, una vez en laoperación se descubrió algo que indignó, no solo al veterinario, sino también asus nuevas dueñas.

Sedescubrió que a París le cosieron con hilo de zapato, las orejas de un pastoralemán y ella no era de raza, sino criolla. Se presume que cuando nació, lehicieron ese daño para venderla en el precio ofertado mediante las redessociales. Asimismo, antes de venderla se cree que hicieron un injerto para quelas orejas se acomoden al cuerpo de la cachorra.

Enla operación se le quitó el hilo para coser zapatos y su recuperación seríadifícil. A sus amos no les importó esa situación, decidieron dar todo porqueParis sea feliz. Se recuperó de la microcirugía, parecía que volvía a la vida,jugaba y comía, pero de un día para otro, comenzó a decaer, presentaba vómitos.Nuevamente fue llevada al veterinario, se le diagnóstico parvovirus.

Laprueba para Paris fue complicada, sus dueños se resignaron y era cuestión deesperar su partida, pero la cachorra no se rendía, quería seguir viviendo y diola sorpresa después de tanto sufrimiento, se levantó como si nada para jugar,era como algo mágico.

Losmeses pasaron y Paris creció, no mucho, pero era feliz con sus dos compañeras.Pero, siempre había algo que le afectaba, una infección o alguna dolencia, sinembargo, la superaba.

Finalmenteun resfrío la dejó muy mal, fue llevada al veterinario y en la consulta lediagnosticaron una posible neumonía, se le hizo un tratamiento, pese a loscuidados, siguió empeorando hasta que el médico dijo que padecía de moquillo hereditario,dañó su sistema nervioso, hasta que el 26 de agosto de este año, decidió partirde este mundo, en medio de la congoja de las personas que se encariñaron conella, en tan corto tiempo.

“Tuvo que irse a reservarnos un espacio en el cielo, su partida nos deja un gran vacío. Ella nació en un criadero de perros de raza, la lastimaron, intentamos hacer de su vida lo mejor posible, fue una gran compañera y siempre la recordaremos”, indicaron sus amas.

/DA/

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