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Inflamación intestinal afecta el deterioro cognitivo

La conexión entre el cerebro y el aparato digestivo
La conexión entre el cerebro y el aparato digestivo a través del nervio vago • Christoph Thaiss / EFE
Investigadores descubren que el deterioro cognitivo está relacionado con la salud intestinal y la conexión entre intestino y cerebro

Ficha informativa

Un estudio revela que la inflamación intestinal puede ser un factor clave en el deterioro cognitivo. Investigadores han demostrado que la salud del intestino influye en la memoria, abriendo posibilidades para nuevos tratamientos.

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Contexto:

El estudio fue publicado en la revista Nature. Los investigadores realizaron experimentos con ratones para comprobar cómo la microbiota intestinal afecta el envejecimiento cerebral. La conexión entre intestino y cerebro se remonta a la evolución del tracto gastrointestinal.

La estimulación del nervio vago ya está aprobada en muchos países para tratar síntomas de enfermedades como la epilepsia. Los ratones libres de gérmenes mostraron un deterioro cognitivo más lento, lo que respalda la hipótesis sobre el microbioma envejecido.

Por qué importa:

Los hallazgos sugieren que restaurar la actividad del nervio vago podría mejorar el deterioro cognitivo relacionado con la edad, lo que podría llevar al desarrollo de tratamientos clínicos efectivos para combatir este problema en humanos.

Datos clave:

  • Edad de ratones jóvenes: 2 meses
  • Edad de ratones viejos: 18 meses
  • Composición microbioma: Se examinó tras un mes de convivencia
  • Bacteria implicada: ‘Parabacteroides goldsteinii’
Inflamación intestinal afecta el deterioro cognitivo
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deterioro cognitivo de la memoria puede comenzar en el aparato digestivo. Así lo ha constatado un experimento con ratones, en el que los investigadores han comprobado que la inflamación gastrointestinal y los cambios que conlleva son un factor directo del daño cognitivo.

La revista Nature recoge este miércoles un estudio elaborado por un equipo internacional de investigadores de centros estadounidenses y europeos, que podría explicar, en parte, por qué entre personas de la misma edad unas presentan más deterioro de la memoria que otras.

El descubrimiento detecta un camino en tres hitos hacia la pérdida de memoria. El primer cambio comienza con el envejecimiento gastrointestinal y las alteraciones microbianas y metabólicas que se producen a continuación.

Las células mieloides del intestino detectan estos cambios y su respuesta inflamatoria perjudica la conexión intestino cerebro a través del nervio vago.

La buena noticia: los investigadores han comprobado en ratones que si restauran la actividad del nervio vago, también lograr recuperar la función de la memoria de un animal viejo a la de un animal joven, lo que abre prometedoras expectativas para desarrollar tratamientos.

La estimulación del nervio vago en humanos, de hecho, ya está aprobada en muchos países para tratar los síntomas de enfermedades como la epilepsia.

“Nuestra esperanza es que, en última instancia, estos hallazgos puedan trasladarse a la clínica para combatir el deterioro cognitivo relacionado con la edad en las personas”, afirma uno de los autores, Christoph Thaiss, del Instituto de Investigación Arc de California.

Para comprobar su teoría de que la microbiota intestinal influye en el envejecimiento cerebral, los investigadores alojaron a ratones jóvenes (de 2 meses) junto con ratones viejos (de 18 meses).

Al vivir (y defecar) juntos, los ratones jóvenes quedaron expuestos a la microbiota intestinal de los ratones viejos y viceversa.

Tras pasar un mes juntos, los investigadores examinaron la composición de los microbiomas de los animales viejos y jóvenes. Descubrieron que el hecho de compartir el espacio hizo que los microbiomas de los jóvenes se parecieran más a los de los animales más viejos.

Cuando compararon la capacidad de los ratones para reconocer un objeto nuevo o encontrar la salida de un laberinto, los ratones jóvenes con microbiomas viejos obtuvieron malos resultados en estas pruebas, al igual que sus homólogos viejos.

Sin embargo, al recuperar su microbioma mediante antibióticos se invirtió el efecto, lo que permitió a los ratones recuperar los niveles juveniles de función cognitiva.

Por su parte, los ratones libres de gérmenes mostraban un deterioro cognitivo más lento con la edad, en comparación con los ratones normales con microbiomas típicos del envejecimiento, lo que respalda la existencia de algún componente del microbioma envejecido que impulsa el proceso de pérdida de memoria.

Los autores creen que ese componente es la bacteria ‘Parabacteroides goldsteinii’. Su producción aumenta con la edad, y crea una inflamación que desactiva las funciones del nervio vago y contribuye al deterioro cognitivo.

Si colonizaban los intestinos de ratones jóvenes con esta especie bacteriana éstos perdían capacidades en las tareas de reconocimiento de objetos y escape del laberinto.

Sin embargo, cuando trataron a los ratones viejos con una molécula que activa el nervio vago, el rendimiento cognitivo de los animales era indistinguible del de los animales jóvenes.

“Nuestro trabajo demuestra que la correcta señalización del intestino al cerebro, a través del nervio vago, protege a los ratones contra el deterioro cognitivo relacionado con la edad”, subrayan los autores.

La razón de que estos dos órganos están tan conectados es que el tracto gastrointestinal fue el primer sistema orgánico que evolucionó durante la historia evolutiva, por lo que la evolución de los procesos cognitivos en el cerebro habría sido moldeada por las señales del intestino.

/ Con información de EFE

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¿Por qué es importante el descubrimiento sobre la conexión entre el intestino y la memoria?

  • Porque podría ayudar a desarrollar tratamientos para el deterioro cognitivo
  • Porque demuestra que la memoria no se puede mejorar
  • Porque confirma que la edad no afecta la memoria
  • Porque sugiere que los ratones son más inteligentes que los humanos
©2026 Editorial La Patria Ltda.

Secuencia de los hechos

Instrucciones: Ordena los acontecimientos según el momento en que ocurrieron, desde el primero hasta el último.
  1. Investigadores realizan un experimento con ratones para estudiar la relación entre el intestino y la memoria
  2. Se observa que la inflamación gastrointestinal afecta la cognición en ratones
  3. Ratones jóvenes y viejos son alojados juntos para estudiar sus microbiomas
  4. Se descubre que compartir espacio altera los microbiomas de los ratones jóvenes
  5. Investigadores proponen que estos hallazgos podrían aplicarse en tratamientos clínicos para humanos
©2026 Editorial La Patria Ltda.
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