Losincendios que están arrasando gran parte de la Chiquitanía (boliviana) y elAmazonas (brasileño), convirtieron en cenizas el hábitat natural de muchasespecies animales y vegetales, además de afectar a los pobladores de las zonasdonde el fuego destruye todo lo que encuentra a su paso.
Segúnestudios científicos, una de las consecuencias más temidas de estos incendioses el llamado efecto invernadero, este es un fenómeno en el cual los gases quese encuentran en la atmósfera comienzan a retener el calor que emite la tierra,produciendo algunos de los desastres naturales más temidos por el hombre.
Lamagnitud del efecto invernadero en la que se vivirá, según mencionan algunos delos biólogos e ingenieros ambientales, será por la gran concentración dedióxido de carbono y metano.
Actualmente,por los incendios ocurridos en la Chiquitanía y en el Amazonas, estos gases seacumularon excesivamente, alcanzando niveles nunca antes registrados (datos aúnen estudio) de dióxido de carbono en el planeta, siendo declarado por algunosgrupos ambientalistas como un desastre de niveles catastróficos.
Alquedarse estos gases entre suelo y atmósfera, sin ser liberados al espacio, el resultadoa escala planetaria es muy similar al de un invernadero, pero concaracterísticas más funestas.
Lasconsecuencias de este desastre ambiental, se sentirán, no solo a nivel local,sino tendrán alcance global, entre ellos están la deforestación,desertificación de la tierra, inundaciones, huracanes, tifones, sequías, elderretimiento de los casquetes polares, además de elevar el calentamiento global.
Espor eso que los incendios que suceden en un país tienen consecuencias a nivelmundial, por lo que no siempre se sienten en el país donde se originan estosdesastres ambientales.
ElBanco Mundial advierte que, en el año 2050, al menos 140 millones de personaspodrían verse obligadas a irse de su lugar de origen como consecuencia de lassequías o inundaciones.
Las consecuencias de las quemas originadas en la Chiquitanía y el Amazonas, no se verán rápidamente, algunos científicos prevén que serán las futuras generaciones las que sufran sus efectos, debido a que estos bosques producen el 20% de oxígeno del planeta y es por eso que los llaman “los pulmones del mundo”.
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