Ficha informativa
Panaderos bolivianos conmemoran el Día de la Marraqueta y buscan que este pan emblemático sea declarado Patrimonio de la Humanidad, destacando su importancia cultural y gastronómica en La Paz.
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Contexto:
La marraqueta, conocida como ‘pan de batalla’, fue introducida en Bolivia por el panadero griego Michel Jorge Callisperis en 1908 o por los daneses Andrés y Wigo Rasmussen en la década de 1920. Durante la guerra del Chaco, se convirtió en un alimento esencial para los soldados. En la hiperinflación de los años 80, se garantizó su elaboración mediante la importación de harina argentina.
Dandy Mallea, dirigente de la Federación de Panificadores Artesanos de La Paz, destacó que la marraqueta es fundamental en la canasta familiar y resaltó el uso del horno refractario como clave para su calidad. El antropólogo Diego Noriega apoya esta iniciativa y enfatiza el papel histórico y cultural del pan.
Por qué importa:
La búsqueda por declarar a la marraqueta como Patrimonio Nacional y luego ante la Unesco podría fortalecer la identidad cultural boliviana y promover su valor gastronómico a nivel internacional.
Datos clave:
- Día de la Marraqueta: 6 de julio
- Año de declaración como Patrimonio Cultural e Histórico de La Paz: 2006
- Año de aprobación de ley municipal: 2024
- Altitud de La Paz: más de 3.600 metros sobre el nivel del mar
- Años de la guerra del Chaco: 1932-1935
- Años de la crisis alimentaria en Bolivia: década de 1980
Conmemoración del Día de la Marraqueta
Panaderos bolivianos conmemoraron este lunes el Día de la Marraqueta, el emblemático ‘pan de batalla’ que se elabora en La Paz de forma artesanal. Durante la celebración, anunciaron su intención de que este alimento sea declarado Patrimonio de la Humanidad, dado que representa una parte esencial de la gastronomía y la identidad de la sede de Gobierno.
Importancia cultural y gastronómica
“La marraqueta es un pan sin igual. Incluso ha pasado fronteras”, afirmó Dandy Mallea, máximo dirigente de la Federación de Panificadores Artesanos de La Paz, en declaraciones a EFE. Mallea recordó que este pan, caracterizado por ser crocante por fuera y suave y aireado por dentro, fue declarado en 2006 Patrimonio Cultural e Histórico de La Paz por la entonces Prefectura Departamental. Además, en 2024 se aprobó una ley municipal que también declaró el 6 de julio como el Día de la Marraqueta.
Búsqueda de reconocimiento nacional
El dirigente explicó que ahora se buscará una ley nacional similar para acudir posteriormente a la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco). “Queremos que el mundo entero sepa que la marraqueta es de Bolivia y representa a todos los bolivianos”, subrayó Mallea.

Proceso artesanal de elaboración
Mallea destacó la importancia de valorizar la marraqueta, un elemento fundamental en la canasta familiar. Desde la madrugada, estuvo elaborando marraquetas en un horno refractario con bóveda de ladrillos de barro, junto a un grupo de panaderas. La masa se compone de harina, agua, sal y levadura. Antes del horneado, los bollos alargados y ovalados reposan en telas de yute.
Mientras tanto, el horno debe calentar adecuadamente. Para aportar humedad al interior del horno, se introducen previamente los llamados ‘chamillos’, panes elaborados con harina integral. Cuando llega el momento, las panaderas colocan los bollos de marraqueta directamente sobre los ladrillos del horno utilizando largas maderas; el proceso de cocción dura aproximadamente 15 minutos. Mallea apuntó que el uso del horno refractario es “uno de los secretos” para lograr la calidad distintiva de la marraqueta.
Historia del ‘pan de batalla’
Existen diversas versiones sobre el origen del pan en Bolivia. Una historia señala que fue introducido por el panadero griego Michel Jorge Callisperis, quien llegó en 1908 a Chulumani y luego migró a La Paz con su receta. Otra versión atribuye su origen a los daneses Andrés y Wigo Rasmussen, quienes llegaron a La Paz en la década de 1920 como doctores en panadería y pastelería.
Significado histórico
El sobrenombre ‘pan de batalla’ también tiene diferentes interpretaciones. Una versión indica que fue uno de los víveres requeridos para alimentar a los soldados bolivianos durante la guerra del Chaco entre Bolivia y Paraguay (1932-1935), según explicó el antropólogo Diego Noriega. Noriega apoya a la Federación de Panificadores Artesanales en la promoción de la marraqueta y destacó su importancia durante crisis alimentarias pasadas.
Durante la hiperinflación en Bolivia en los años 1980, la marraqueta se convirtió en “un elemento fundamental”, garantizando su elaboración mediante importaciones de harina argentina. Según Noriega, “la consistencia” del pan boliviano es diferente debido al agua local y las técnicas ancestrales utilizadas en su preparación.
Patrimonio cultural y futuro
“La marraqueta es un pan tan humilde que está presente en todos los platos”, resaltó Noriega. Su presencia fortalece la identidad culinaria paceña. Por estas razones, se promoverá su declaración como “patrimonio nacional” antes de acudir a Unesco para buscar su reconocimiento como patrimonio mundial.
Con información de EFE.
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