Ficha informativa
La tasa de ocupación femenina en Bolivia alcanzó el 69,3 % en el segundo trimestre de 2026, aunque persisten disparidades con respecto a los hombres, quienes tienen una participación laboral del 79,1 %. La informalidad y las condiciones laborales siguen siendo un desafío.
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Contexto:
La participación femenina en el mercado laboral urbano ha aumentado sostenidamente en la última década. El informe del Observatorio de Género destaca que la alta tasa de informalidad y las tareas no remuneradas afectan la autonomía económica de las mujeres. La Coordinadora de la Mujer enfatiza que las responsabilidades del hogar recaen mayoritariamente sobre ellas.
La Coordinadora de la Mujer promueve el debate sobre propuestas normativas como el proyecto de Ley de Emprendimientos Emergentes para facilitar la formalización laboral y una Política Nacional de Corresponsabilidad de los Cuidados para distribuir equitativamente las tareas del hogar.
Por qué importa:
La alta tasa de informalidad y la concentración en trabajos sin remuneración limitan la autonomía económica y las oportunidades laborales para las mujeres. Esto perpetúa desigualdades en el acceso al empleo formal y afecta su desarrollo profesional.
Datos clave:
- Tasa de ocupación femenina: 69,3 % (2026)
- Tasa de ocupación femenina en 2016: 48,8 %
- Tasa general de participación laboral masculina: 79,1 %
- Brecha de género: 9,8 puntos porcentuales
- Tasa de ocupación informal en área urbana: 82,3 %
- Tasa de ocupación informal femenina: 84,4 %
- Tasa de ocupación informal masculina: aproximadamente 80 %
- Porcentaje de mujeres trabajadoras por cuenta propia: 51,6 %
- Porcentaje de mujeres en trabajo familiar o aprendiz sin remuneración: 11,8 %
- Porcentaje de hombres en trabajo familiar o aprendiz sin remuneración: 6,0 %
- Empleo asalariado femenino: 34,9 %
- Tasa de subempleo femenino: 9,8 % (2026)
- Tasa de subempleo masculino: 6,1 % (2026)
Incremento de la tasa de ocupación femenina en Bolivia
La participación de las mujeres en el mercado laboral urbano de Bolivia ha registrado un incremento sostenido en la última década. De acuerdo con los datos recopilados en el reciente boletín del Observatorio de Género de la Coordinadora de la Mujer, la tasa de ocupación femenina pasó del 48,8 % en 2016 al 66,7 % en el segundo trimestre de 2026. Además, la tasa general de participación laboral de las mujeres alcanzó el 69,3 % en el mismo período.
A pesar de este crecimiento en la incorporación de la población femenina al ámbito laboral, las cifras reflejan disparidades persistentes respecto a la población masculina, cuya participación laboral se ubica en el 79,1 %. Esto sitúa la brecha de género en 9,8 puntos porcentuales.
Informalidad y condiciones de empleo
El informe técnico expone que la calidad del empleo continúa siendo uno de los principales desafíos de la estructura económica nacional. Durante el segundo trimestre de 2026, la tasa general de ocupación informal en el área urbana se situó en el 82,3 %. En el caso específico de las mujeres, este indicador alcanzó el 84,4 %, cifra superior a la registrada en los hombres, que ronda el 80 %.
En cuanto a las modalidades de trabajo, los datos del Censo de Población y Vivienda 2024 señalan que el 51,6 % de las mujeres ocupadas se desempeña por cuenta propia. Asimismo, un 11,8 % figura en la categoría de trabajo familiar o aprendiz sin remuneración —proporción que casi duplica al 6,0 % registrado en el caso de los varones—. Por otro lado, el empleo asalariado alcanza al 34,9 % de las trabajadoras.
Por otra parte, la tasa de subempleo o subocupación —que abarca a personas que trabajan menos de 40 horas semanales y manifiestan disponibilidad para trabajar más tiempo— registró una reducción en la población femenina. Esta pasó del 12,4 % en 2025 al 9,8 % en 2026. Sin embargo, continúa ubicándose por encima del nivel reportado en los hombres (6,1 %).
Lectura institucional e iniciativas en debate
Desde la perspectiva de la Coordinadora de la Mujer, la confluencia entre la alta tasa de informalidad y la concentración en tareas sin remuneración directa constituye un factor que condiciona la autonomía económica de las mujeres. La entidad sostiene en su análisis que las responsabilidades vinculadas a las labores de cuidado no remuneradas dentro del hogar continúan recayendo mayoritariamente en la población femenina. Esto limita las posibilidades de inserción en el sector formal de la economía.
Frente a este escenario, la organización social promueve el debate sobre propuestas normativas orientadas al sector. Entre ellas se encuentra el proyecto de Ley de Emprendimientos Emergentes, que busca facilitar la formalización de actividades por cuenta propia mediante esquemas tributarios progresivos y acceso a la seguridad social. De igual manera, impulsa la discusión sobre una Política Nacional de Corresponsabilidad de los Cuidados, con la propuesta de distribuir la carga de estas tareas entre el Estado, el sector privado y las familias.
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