Ficha informativa
El Tribunal de Sentencia Penal N° 1 condenó a Omar T. A., un excatequista de 44 años, a 20 años de prisión por violación a un adolescente de 16 años. La sentencia se basó en pruebas presentadas durante el juicio.
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Contexto:
Omar T. A. aprovechó la relación de confianza establecida durante actividades parroquiales para acercarse a la víctima. Bajo el engaño de realizar un supuesto “amarre amoroso”, utilizó manipulación, chantajes y amenazas para someter sexualmente al menor.
El Fiscal Departamental de Potosí, Pablo Manrique Videla, informó que la sentencia se sustentó en pruebas como la declaración del menor en Cámara Gesell, informes psicológicos y el certificado médico forense.
Por qué importa:
La condena refleja un esfuerzo por parte del sistema judicial para sancionar delitos sexuales y proteger a los menores, lo que puede generar un mayor nivel de confianza en las víctimas para denunciar abusos.
Datos clave:
- Condena: 20 años de prisión
- Edad del agresor: 44 años
- Edad de la víctima: 16 años
- Fechas de las agresiones: entre septiembre de 2024 y enero de 2025
- Centro de cumplimiento de condena: Centro de Readaptación Productiva Santo Domingo de Cantumarca
Tribunal sentencia a 20 años de prisión
El Tribunal de Sentencia Penal N° 1 condenó a Omar T. A. (44) a 20 años de prisión por el delito de violación en contra de un adolescente de 16 años. El excatequista deberá cumplir su condena en el Centro de Readaptación Productiva Santo Domingo de Cantumarca.
Detalles del caso y pruebas presentadas
El Fiscal Departamental de Potosí, Pablo Manrique Videla, informó que la sentencia se dictó tras valorar las pruebas en juicio penal presentadas por el Ministerio Público durante la audiencia de juicio oral. Según la investigación, las agresiones ocurrieron entre septiembre de 2024 y enero de 2025.
Manipulación y engaño del agresor
Omar T. A. aprovechó la relación de confianza que estableció con la víctima durante las actividades parroquiales para acercarse a él. Posteriormente, bajo el engaño de realizar un supuesto “amarre amoroso” para que el menor retornara con su expareja, el agresor recurrió a manipulación, chantajes y amenazas para someterlo sexualmente de forma reiterada.
Pruebas contundentes en el juicio
Pablo Manrique destacó que la condena se sustentó en elementos clave como la declaración del menor en Cámara Gesell, informes psicológicos, el certificado médico forense y testimonios que corroboraron la responsabilidad del acusado.
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