Ficha informativa
Un accidente aéreo en El Alto, Bolivia, dejó 22 muertos y 32 heridos. El ministro de Defensa, Marcelo Salinas, informó que la tripulación evitó una explosión mayor al cerrar las válvulas de combustible antes del impacto.
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Contexto:
El ministro Salinas explicó que la investigación atribuye el accidente a factores climáticos, operativos y humanos. No se han establecido responsabilidades disciplinarias o administrativas. La carga transportada no tenía valor monetario al momento del siniestro.
Salinas defendió la legalidad del traslado, señalando que TAB tiene la facultad para realizar este tipo de operaciones desde su creación.
Por qué importa:
La empresa aseguradora inició el pago de indemnizaciones por daños en viviendas y vehículos. Los montos restantes dependen de la entrega de documentación legal por parte de los damnificados.
Datos clave:
- 22 muertos
- 32 heridos
- 19 heridos dados de alta médica
- 3 heridos bajo observación especializada
- Aeronave: Hércules C-130
- Operador: Transporte Aéreo Boliviano (TAB)
- Carga: material impreso para el Banco Central de Bolivia
- Años de operación de TAB: 47
Detalles del accidente aéreo en El Alto
El ministro de Defensa, Marcelo Salinas Gamarra, informó este reciente miércoles ante el Senado que el accidente aéreo de la aeronave Hércules C-130 de Transporte Aéreo Boliviano (TAB) no derivó en una explosión de magnitud. Esto se debió a que los pilotos cerraron las válvulas de combustible antes del impacto.
La autoridad compareció para explicar los detalles técnicos y operativos del siniestro ocurrido en El Alto, que dejó un saldo de 22 fallecidos y 32 heridos.
Investigación y causas del siniestro
Según el informe técnico de la comisión de accidentes de la Fuerza Aérea, la maniobra de la tripulación impidió que el combustible se incendiara totalmente tras la caída. El ministro Salinas precisó que la investigación atribuye el suceso a una combinación de factores climáticos, operativos y humanos. Por lo tanto, no se han establecido responsabilidades disciplinarias o administrativas contra el personal militar involucrado.
Carga transportada y legalidad de la operación
En cuanto a la carga que transportaba la aeronave, Salinas aclaró que se trataba de material impreso destinado al Banco Central de Bolivia (BCB). Además, enfatizó que el cargamento carecía de valor monetario al momento del accidente, ya que solo adquiere la categoría de billetes una vez que son emitidos formalmente por la entidad bancaria. Asimismo, defendió la legalidad de la operación señalando que TAB cuenta con la facultad de realizar este tipo de traslados desde su creación hace 47 años.

Atención a los heridos y compensaciones
Respecto a la atención de los afectados, se confirmó que de los 32 heridos registrados, 19 ya recibieron el alta médica, mientras que tres permanecen bajo observación especializada. Paralelamente, la empresa aseguradora inició el pago de indemnizaciones por daños en viviendas y vehículos. El desembolso de los montos restantes está sujeto a la entrega de la documentación legal por parte de los damnificados.
Impacto del accidente y caos social
La aeronave Hércules C-130, perteneciente a la Fuerza Aérea Boliviana (FAB), matrícula FAB-81, se partió en dos al final de la pista 10 del Aeropuerto Internacional. Este incidente desató un estallido social donde la tragedia humana se mezcló con la codicia por un dinero sin valor legal. El accidente ocurrió cuando cerca de las 16:00 horas, un frente tormentoso cubrió la urbe alteña.
Causas técnicas del accidente
Una intensa granizada cubrió la pista de aterrizaje con una capa de hielo y agua, conocida técnicamente como slush. Según José Antonio Fanola, director de la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC), la aeronave no cayó del cielo; sufrió una “excursión de pista”. Al tocar tierra, los neumáticos perdieron adherencia debido al hidroplaneo.
Desenlace trágico y caos por el dinero
El pesado transporte militar, cargado con toneladas de remesas, se convirtió en un proyectil ingobernable que recorrió casi un kilómetro fuera de la pista. Rompió el perímetro del aeropuerto y arrasó todo a su paso hasta quedar incrustado en la carretera. El fuselaje del Hércules se fracturó; sin embargo, antes de detenerse, impactó violentamente contra camiones de carga y vehículos de transporte público que circulaban por la zona.
Mientras los rescatistas luchaban por sacar a los heridos, el desastre tomó un giro surrealista. El impacto rompió los palets de seguridad del Embarque Nro. 10 del BCB, liberando una lluvia de billetes. En cuestión de minutos, una turba se aglomeró en el perímetro ignorando el peligro para lanzarse sobre el dinero. La desesperación generó enfrentamientos violentos.
Control policial y medidas tomadas
Ante este desborde social, el Comandante General de la FAB y el Ministro de Defensa ordenaron el despliegue de 600 militares y 160 policías para retomar el control. Para detener esta locura colectiva, el presidente del BCB decidió incinerar los billetes esparcidos, dejando claro que no tenían curso legal.
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