Ficha informativa
Tres jóvenes francesas llegaron a Oruro el 11 de mayo tras ser víctimas de un robo. Sin dinero ni documentos, enfrentaron dificultades por la barrera del idioma. Con ayuda de una catedrática, lograron gestionar su regreso a Francia.
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Contexto:
La catedrática Vanessa Zenteno ayudó a las jóvenes como intérprete. Años atrás, asistió a dos franceses en un accidente en Turco, donde uno falleció. Rolando Barrientos, secretario departamental de Cultura y Turismo, destacó la falta de redes rápidas de protección para turistas.
Las jóvenes no contaban con recursos para movilizarse ni cubrir su estadía. Personal de Migración aseguró que recibieron toda la ayuda posible. Agentes turísticos advirtieron que la pérdida de documentos puede dejar a los viajeros en situaciones extremas.
Por qué importa:
El caso evidencia una deuda estructural en el sistema turístico boliviano. La Gobernación impulsa una Ley Departamental de Turismo para mejorar la asistencia turística. Los robos a extranjeros generan vulnerabilidad y riesgos asociados a trata y tráfico de personas.
Datos clave:
- Fecha del incidente: 11 de mayo
- Hora de inicio de gestiones: 07:30 horas
- Días en Oruro: Varios días
Sin dinero. Sin pasaportes. Sin documentos.
Y, por momentos, también sin voz.
El martes 11 de mayo, las turistas llegaron a Oruro buscando ayuda tras denunciar el robo de sus pertenencias. La barrera del idioma agravó la situación: en la ciudad casi no existen intérpretes de francés y explicar lo ocurrido se convirtió en una agotadora peregrinación entre oficinas y trámites.
En medio de la incertidumbre apareció la catedrático, directora de carrera en una universidad Vanessa Zenteno de Miralles, quien asumió la tarea de traducir el pedido de las jóvenes.
“Estamos tratando de replicar sus documentos para que regresen a su país con ayuda de la Embajada de Francia y Migración”, explicó.

Las jóvenes no tenían recursos para movilizarse ni cubrir su estadía. El lunes comenzaron las gestiones de auxilio; el martes acudieron desde las 07:30 horas a Migración y el miércoles lograron abordar un vuelo rumbo a Cochabamba para continuar los trámites hacia La Paz y posteriormente retornar a Francia.
Para Zenteno, el episodio removió una experiencia amarga. Años atrás ayudó como intérprete a dos franceses involucrados en un accidente en Turco, donde uno falleció.
“Es lamentable que traten así a los turistas, cuando son una fuente importante de ingresos para el país”, afirmó.
Durante varios días, LA PATRIA realizó seguimiento al caso en oficinas de Migración. Aunque no se logró una entrevista oficial, personal de la institución aseguró que las francesas recibieron toda la ayuda posible.
Para Rolando Barrientos, secretario departamental de Cultura y Turismo en Bolivia de la Gobernación de Oruro, el caso evidencia una deuda estructural del sistema turístico boliviano: la falta de redes rápidas de protección e intérpretes para emergencias turísticas.
La autoridad anunció que se impulsa una Ley Departamental de Turismo para crear bases de datos de traductores y ampliar la asistencia a turistas extranjeros en Bolivia mediante plataformas digitales y códigos QR.
“Cada vez que perdemos un turista estamos perdiendo divisas y proyectando una imagen de riesgo”, advirtió.
Agentes turísticos coincidieron en que los robos a turistas en el salar de Uyuni van más allá de la pérdida económica. La desaparición de documentos deja a muchos viajeros en extrema vulnerabilidad y puede derivar incluso en riesgos vinculados a trata y tráfico de personas.
El miércoles, finalmente, las tres francesas dejaron Oruro rumbo a Cochabamba. Atrás quedaban días de angustia y un país que conocieron desde su cara más frágil: aquella donde, cuando algo sale mal, muchas veces son ciudadanos solidarios y no el sistema, quienes sostienen la emergencia humana.
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