Ficha informativa
Un estudio del Instituto Potsdam revela que la deforestación en la Amazonía, que arrasó 0,55 millones de km² en 2020, interrumpe el reciclaje de la lluvia y desestabiliza la humedad, aumentando el riesgo de sequías y afectando el ecosistema.
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Contexto:
Nico Wunderling, científico del PIK, menciona que la deforestación reduce la resiliencia de la Amazonía. Arie Staal, investigador de Utrecht, destaca los efectos en cadena de la sequía en regiones distantes. Johan Rockström enfatiza el papel fundamental de la selva como sumidero de carbono.
El estudio subraya la importancia de frenar la deforestación y restaurar los bosques degradados para mitigar los riesgos del cambio climático. Se advierte que mantener las emisiones a niveles actuales podría evitar el colapso del sistema amazónico.
Por qué importa:
La deforestación y el calentamiento global pueden llevar a un aumento en la frecuencia e intensidad de las sequías. La transformación del ecosistema amazónico podría afectar gravemente su capacidad para estabilizar el clima terrestre.
Datos clave:
- Deforestación en 2020: 0,55 millones de km²
- Porcentaje del bioma afectado: 15%
- Ritmo medio anual de deforestación (2020-2050): 18.000 km²
- Porcentaje potencial de la cuenca amazónica eliminada: 35% (aproximadamente 0,9 millones de km²)
- Pérdida acumulada de la Amazonía en 2020: entre 17% y 18%
- Punto crítico para transformación a sabana: 22-28% con calentamiento global entre 1,5 y 1,9 ºC
La tala y su impacto en el calentamiento global
Un estudio reciente del Instituto Potsdam para la Investigación sobre el Impacto del Cambio Climático (PIK) revela que, en 2020, la deforestación provocada por el ser humano arrasó aproximadamente 0,55 millones de kilómetros cuadrados de la Amazonía. Esto representa un 15% del bioma amazónico. La investigación indica que esta pérdida de masa forestal, junto con el calentamiento global, interrumpe el reciclaje de la lluvia y desestabiliza la humedad de la región.
Impacto en la resiliencia de la Amazonía
Nico Wunderling, científico del PIK y autor principal del estudio, señala: “La deforestación hace que la Amazonía sea mucho menos resiliente de lo que habíamos previsto anteriormente”. Además, advierte que “incluso un calentamiento adicional moderado podría entonces desencadenar efectos en cadena en grandes partes del bosque”.
La importancia del reciclaje de humedad
El estudio enfatiza que es esencial frenar la deforestación y restaurar la cubierta forestal para reforzar la resiliencia de la selva amazónica frente a las amenazas del cambio climático. El ciclo de lluvia se ve afectado porque hasta el 50% de las precipitaciones provienen del agua reciclada por los árboles. Cuando se pierde esta selva tropical, el reciclaje de humedad se debilita y aumenta tanto la intensidad como la frecuencia de las sequías.
Efectos en cadena por la deforestación
Arie Staal, investigador de la Universidad de Utrecht y coautor del estudio, comenta: “Cuando la deforestación interrumpe el transporte de humedad en una zona de la Amazonía, regiones enteras situadas a cientos o incluso a miles de kilómetros pierden resiliencia debido a los efectos en cadena de la sequía”.
Escenarios futuros y riesgos asociados
El trabajo evalúa distintos escenarios sobre cómo el calentamiento y la deforestación pueden afectar al ecosistema. Uno contempla un ritmo medio anual de unos 18.000 kilómetros cuadrados deforestados entre 2020 y 2050. Esto equivaldría a eliminar cerca del 35% de la cuenca amazónica (aproximadamente 0,9 millones de km²).
Peligros del calentamiento global
Este ritmo sería peligroso; si alcanza entre el 22% y el 28% de la Amazonía con un calentamiento global entre 1,5 y 1,9 ºC, dos tercios de esta selva podrían transformarse en un ecosistema similar a una sabana. Sin embargo, hay un umbral esperanzador: si se mantienen las emisiones a niveles actuales (15%), se podría evitar el colapso del sistema.
El papel fundamental de la Amazonía
Johan Rockström, director del PIK y coautor del estudio, afirma: “La selva amazónica ha desempeñado un papel fundamental en estabilizar el sistema terrestre como sumidero de carbono”. Sin embargo, advierte que “la deforestación continuada está socavando esta estabilidad”, acercando al bosque a un punto crítico.
Acciones necesarias para mitigar riesgos
Rockström insiste en que detener la deforestación y restaurar los bosques degradados puede reducir significativamente los riesgos asociados al cambio climático. En 2020, se estimó que la pérdida acumulada de la Amazonía rondaba entre el 17% y el 18%. Si esta cifra escala al 22-28%, con un calentamiento global entre 1,5 y 1,9 ºC, se cruzará un punto crítico donde dos tercios de su superficie se convertirán en sabana.
*Con información de EFE
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Comprensión de la noticia
¿Por qué es importante frenar la deforestación en la Amazonía según el estudio?
Secuencia de los hechos
- En 2020, la deforestación arrasó aproximadamente 0,55 millones de kilómetros cuadrados de la Amazonía
- El estudio indica que esta pérdida interrumpe el reciclaje de la lluvia y desestabiliza la humedad
- Se proyecta un ritmo medio anual de unos 18.000 kilómetros cuadrados deforestados entre 2020 y 2050
- Si se alcanza entre el 22% y el 28% de deforestación, dos tercios de la selva podrían transformarse en sabana
- Se estima que la pérdida acumulada de la Amazonía rondaba entre el 17% y el 18% en 2020
