Ficha informativa
El Presidente de El Salvador, Nayib Bukele, defiende su enfoque en la lucha contra grupos criminales, manteniendo alta popularidad a pesar de las críticas. Compara la situación de violencia en El Salvador con la de Bolivia, destacando la necesidad de medidas urgentes.
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Contexto:
Bukele sostiene que un Estado debe ser más fuerte que los grupos criminales. La comparación entre El Salvador y Bolivia muestra similitudes en la violencia, aunque con diferentes actores. Las críticas hacia Bukele provienen de organismos y ONGs, pero su popularidad se mantiene alta por los resultados en seguridad.
La palabra ‘vándalos’ tiene origen en una tribu germánica. Se discute el significado actual relacionado con acciones destructivas y violentas. Se cuestiona si las acciones recientes en Bolivia pueden considerarse vandalismo.
Por qué importa:
La falta de acción del gobierno boliviano ante los bloqueos ha generado descontento entre la población. La presión para declarar un Estado de Excepción aumenta, mientras que la violencia y el vandalismo afectan a la ciudadanía.
Datos clave:
- Más de veinte días de bloqueos y movilizaciones en Bolivia.
- Régimen de Excepción implementado desde marzo de 2022 en El Salvador.
- Caída drástica de las tasas de homicidio en El Salvador.
- El Salvador es el país más seguro de las tres Américas.
Por José Mateo Gambarte Flores (*)
Decía el Presidente de El Salvador: Nayib Bukele, considerado por muchos como el Enviado de Dios, que los grupos criminales y pandillas no pueden ser más poderosos que un Estado. Un Estado siempre es y debe ser más fuerte.
Todo Estado, dice Bukele, tiene la capacidad institucional para someter a grupos violentos y si esto no fuera posible, es porque hay complicidad de un gobierno con los criminales o hay corrupción dentro de las estructuras gubernamentales.
Las realidades o contextos entre El Salvador y Bolivia, en este instante son distintos, aunque con grados de similitud cercanos. A falta de maras tenemos narcodelincuencia (sembradores de la hoja, procesadores de pasta base, vendedores y transportadores hacia el exterior, etc.) y a falta de pandillas, aparecen ahora grupos violentos en carreteras y ciudades, cometiendo desmanes, incendiando vehículos, aterrorizando niños en un minibús, golpeando a un jovencito con su gatito, provocando cuatro muertes por falta de auxilio médico a causa de los bloqueos, y un largo etcétera.
¿ PRECAUCIÓN, CAUTELA O FALTA DE VALOR ?
A más de veinte días de bloqueos y movilizaciones de diferentes sectores en el país, el Presidente no ha logrado mitigar, reducir o terminar con aquello. Mientras mucha gente cansada y agotada por el estado de cosas le pide declarar un Estado de Excepción, incluso sectorizado, el gobierno no se anima. Acaso para no provocar víctimas entre quienes protestan, sigue llamando al diálogo, pero no es escuchado.
Volvamos a la comparación: desde marzo de 2022, apoyado en su mayoría parlamentaria Nayib Bukele implanta un Régimen de Excepción en El Salvador, suspendiendo derechos constitucionales, haciendo juicios sumarios, llegando incluso al enjuiciamiento de menores de edad.
Por cierto las críticas a voz en cuello le llueven desde organismos y ONGs que ven las cosas de otra forma desde el exterior, aunque Bukele tiene un enorme porcentaje de aprobación de su población por haber logrado la caída drástica de las tasas de homicidio. Y esto es lo que vale.
Aquí si es aplicable aquello de “a grandes males, grandes remedios”, pues los resultados son palpables. Hoy El Salvador es el país más seguro de las tres Américas.
Ya lo dijimos, hay diferencias contextuales entre el pequeño país centroamericano y el nuestro. Pero, es de esperar que nuestro gobierno haga algo urgente y positivo una vez que la Ley 1341 ha sido abrogada por el parlamento y le devuelve facultades constitucionales al primer mandatario para afrontar convulsiones internas que afectan a la gran mayoría de la población boliviana.
VANDALISMO
La palabra vándalos proviene de una antigua tribu germánica que durante la caída del Imperio Romano realizaba grandes saqueos e invasiones por gran parte de Europa.
El sentido de “destructor” para la palabra, se popularizó después, en el siglo XVIII. El sentido actual nos indica a personas que realizan acciones destructivas, violentas y salvajes en contra de la propiedad pública o privada.
¿No es violento y salvaje quemar vehículos?. ¿No es torpe y absurdo derribar la pared de un Ministerio? ¿No es eso un atentado a la propiedad privada o pública? ¿No es comportamiento dañino golpear a un joven? ¿No es dañino y violento destruir mobiliario e incendiar postas policiales? ¿No es criminal privar de medicinas y oxígeno a hospitales de ciudades o poblaciones asediadas? Y ¿no es salvaje y dañino el provocar la muerte de personas negándoles atención médica urgente?
Si todo lo nombrado no es vandalismo, ¿Con qué adjetivo quieren identificarse los bloqueadores? Bueno, ellos pueden creerse que son bondadosos, comprensivos, cariñosos, dignos y protectores de sus gremios. Pero la gran mayoría, los millones de bolivianas y bolivianos tienen muy claro en su pensamiento y sentimiento los adjetivos que les corresponden. Esta dicho.
(*) Comunicador Social
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