Por: Laura Ponce Torrejón, periodista del periódico LA PATRIA
“Ellos ya saben”, una frase que los jóvenes están acostumbrados a escuchar; muchas veces se da por hecho que pueden manejarlo sin que nadie les enseñe cómo hacerlo. Crecieron rodeados de tecnología y acceso al conocimiento, por eso distintos sectores trabajan para incluir a los jóvenes. Sin embargo, no todo lo que parece dominio es comprensión, ni todo acceso implica control.
La banca ha demostrado esta tendencia de inclusión; un ejemplo son las cuentas de ahorro, un servicio muy usado por jóvenes mayores de 18 años.
Otros servicios utilizados por muchos jóvenes son la banca digital y el pago por QR. Los números lo muestran, la Asociación de Bancos Privados de Bolivia (Asoban) reportó que hasta junio de 2025 las transferencias electrónicas interbancarias alcanzaron 386 millones de operaciones.
Los jóvenes se apoderaron y dominaron este recurso pensado para la inclusión financiera; sin embargo, existe uno más que, según una investigación realizada por LA PATRIA, no han explorado lo suficiente, del que tienen poca noción y en el que la frase “ellos ya saben” no se aplica: el crédito bancario.
¿QUÉ ES UN CRÉDITO?
El Glosario de Términos Económico Financieros denomina al crédito como un “activo de riesgo, cualquiera sea la modalidad de su instrumentación, mediante el cual la entidad de intermediación financiera, asumiendo el riesgo de su recuperación, provee o se compromete a proveer fondos u otros bienes o garantizar frente a terceros el cumplimiento de obligaciones contraídas por sus clientes”.
La analista de identidad institucional financiera, María René Aguirre, explicó en palabras sencillas que un crédito es una operación financiera donde un banco presta una cantidad de dinero para algún fin; detalló que los clientes recurrentes en su fuente laboral son el sector micro que busca hacer crecer sus negocios, y quienes buscan un crédito de consumo para comprar un inmueble, ante la dificultad de acceder a un crédito de vivienda social ahora.
Pero, al margen de saber qué es un crédito, existen conceptos relacionados a este servicio que se deben conocer, Aguirre precisó que uno de ellos es la tasa de interés, el Glosario lo define como el “monto de dinero que es cobrado por los intermediarios financieros a los solicitantes de un crédito”, en palabras sencillas, es lo que una persona paga por usar dinero que no es suyo, porque cuando el banco presta dinero cobra un porcentaje adicional; por tanto, mientras más alta la tasa de interés, más caro termina siendo el crédito.
Aguirre expuso que otro concepto clave es el plan de pagos, un recurso que entrega el banco y que indica, mes a mes, cuánto debe pagar el prestatario, qué parte de ese pago devuelve el dinero dado por la entidad y qué parte corresponde a intereses.


El mundo de los créditos es tan amplio que se han diseñado servicios específicos para jóvenes; en Bolivia hay ejemplos como el Fondo de Crédito de Apoyo a la Juventud (Focrea), administrado por el Banco Unión, un financiamiento total o parcial para emprendimientos y/o educación, destinado a jóvenes de 18 a 28 años. Otro caso emerge desde el Banco Nacional de Bolivia (BNB) con la Banca Joven y una línea de crédito comercial dirigida a clientes de 18 a 35 años con la que se puede obtener un crédito para estudios de pregrado, posgrado y crédito de computadora.
Las opciones están disponibles y la información también, pero ¿los jóvenes tienen presente la opción de un crédito en caso de ser necesario? Y, aún más importante ¿entienden cómo funciona este servicio?
JÓVENES Y CRÉDITOS BANCARIOS
LA PATRIA aplicó una encuesta a 30 personas de entre 20 y 30 años, de este total un 93,3% nunca accedió a un crédito, pero los resultados también expusieron sus razones, preocupaciones y dudas sobre este servicio.
De los encuestados que nunca solicitaron un crédito, un 50% respondió que tiene miedo a endeudarse, un 42,9% reconoció que no entiende cómo funciona y un 17,9% afirmó que prefiere no involucrarse con los bancos. Sin embargo, un 32,1% aseguró que no lo necesita.
Gráfica elaboración propia /LA PATRIA
Consultados sobre si sienten que saben lo suficiente sobre cómo funciona este servicio un 57,1% respondió que no y el mismo porcentaje respondió que no sabría cómo evaluar un préstamo bancario.
Antes de acceder a un crédito, la información es esencial, por lo que se preguntó a los encuestados los motivos que les impide preguntar sobre este servicio, nueve personas respondieron que tenían miedo a no entender la información, ocho pensaron que el asesor del banco no les diría lo que necesita y nueve tenían miedo a ser juzgados por no entender las explicaciones, pero, además, 12 personas reconocieron sentirse susceptibles a que la información no sea coherente o verdadera.
Gráfica elaboración propia /LA PATRIA
Ante este escenario, Aguirre explicó la importancia de que los bancos apliquen programas de capacitación para los oficiales de crédito, porque es un puesto con mucha presión.
“Tiene que realmente ser alguien de muchos principios; hay que contratar personas que más allá de tener la capacidad comercial de hacer crecer la entidad, tengan ética; se trata de hablar con la verdad y no solo atraer prestatarios uno tras otro”, declaró.
Finalmente, entre los encuestados que nunca accedieron a un crédito, un 25% reconoció tener miedo a los intereses; un 17,9% a las consecuencias de no pagar; un 14,3% a los requisitos y un 39,3% a todo lo anterior.
En contraposición, solo dos personas, de entre 20 y 23 años, respondieron que sí accedieron a un crédito, ambas aseguraron entender claramente qué es una tasa de interés, las consecuencias de no pagar una cuota, haber comparado condiciones en distintos bancos y comprendido todas las condiciones cuando firmaron el contrato; sin embargo, uno reconoció que no entendía completamente qué porcentaje de su cuota mensual correspondía al interés y solo una está segura de cuánto terminará pagando por su crédito.
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¿HAY DIFERENCIA ENTRE SABER O NO?
El saber o no sobre créditos no solo marca una barrera, sino que define el desenvolvimiento de un usuario en el sistema financiero, un mundo en el que todos están incluidos, pero solo algunos tienen control, convirtiendo a la comprensión en una forma de poder.
Freddy Botello, docente de la Facultad de Ciencias Económicas, Financieras y Administrativas (Fcefa) de la UTO, explicó que sus estudiantes tienen materias en las que aprenden sobre créditos o contabilidad, pero muchas veces se queda “solo en la hoja” y estos conocimientos no se aplican. En ese sentido, reconoció que estudiantes de otras carreras tienen una desventaja más grande para desenvolverse en el mundo de la banca, pues los conceptos financieros no son parte de su malla curricular.
Esta falta de información es lo que hace que los jóvenes vean su primer crédito con “cautela”, según Botello, más aún porque la mayoría de las veces este préstamo se usa como capital para hacer crecer sus negocios. Aguirre confirmó esta tendencia desde su trabajo en la banca, pues casi la totalidad de los prestatarios entre 18 y 30 años son emprendedores cuyos negocios crecieron rápidamente y tienen otras necesidades o buscan expandirse y para eso recurren al crédito bancario.

¿DÓNDE RADICA EL PODER?
“El que sabe, tiene más responsabilidades consigo mismo y madura más rápido. Al conocer cómo tiene que pagar o cómo funciona una deuda, tiene una ventaja con sus otros compañeros porque ya está viendo cómo manejar el dinero (…) sabe cuánto disponer, cómo hacerlo, repartir su ganancia y pagar lo que debe”, precisó Botello como una de las grandes ventajas de saber cómo funciona un crédito y el mundo financiero.
Según el docente universitario, el conocer desde una temprana edad cómo aprovechar el sistema bancario también abre las puertas al crecimiento personal, pues alguien que sabe cómo gestionar un préstamo tendrá la capacidad de iniciar y expandir un negocio para ser autosuficiente financieramente; a diferencia de quien no sabe o tiene miedo de involucrarse con el banco, pues sus opciones se limitarán a buscar trabajo, trabajar para alguien más y, probablemente, mantenerse estático en esa dinámica.
El conocimiento, además, da la oportunidad de analizar la mejor opción y pagar el menor interés posible no solo conociendo tasas de interés, sino también métodos de amortización que permitan pagar una deuda más rápido y con menos interés.
LA EDUCACIÓN FINANCIERA SIEMPRE ES LA RESPUESTA
Tanto Botello como Aguirre afirmaron que la educación financiera es la clave para desenvolverse hábilmente en la banca; el docente universitario precisó la importancia de enseñar estos conocimientos desde la primaria, pues diversas investigaciones demuestran que dominar estos conceptos desde temprana edad ayuda a gestionar mucho mejor el dinero.
Desde la banca, Aguirre compartió que los programas de capacitación y educación financiera cada vez son más requeridos por jóvenes, quienes ven el dinero como una herramienta holística, buscan gestionarlo de mejor manera, y muestran interés en los créditos porque ya saben cómo funcionan.
“Hay libros, internet, busquen cómo funciona el dinero”, aconsejó Botello a los jóvenes.















