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Un botón basta de muestra, los demás… ¡a la camisa!

Autor: Gary Antonio Rodríguez Álvarez (*) 

La falta de dólares en Bolivia, desde 2023, viene generando efectos negativos de orden económico, profundizándose en la presente gestión con la subida del costo de importación de una forma alarmante. Pero, esto no es lo peor que puede pasar, pues el problema podría desembocar en una baja del abastecimiento si disminuye la oferta de bienes extranjeros, así como también de productos nacionales fabricados con insumos importados, lo que ya empieza a ocurrir, llevándolos a su encarecimiento y una menor disponibilidad en el mercado.

Bien sabido es aquello de que no hay precio más alto por pagar, que el de un producto que no está en el mercado -nos pasó ya en un pasado mediato y quiera Dios que no nos vuelva a pasar- en las manos de las autoridades está evitarlo, con acciones positivas en lugar de medidas coercitivas como el control del comercio exterior.

Ante la severa escasez de dólares en un mercado “formal” regulado donde rige el tipo de cambio oficial de Bs6,96 por dólar, por una parte, y la inexistencia de un mercado “libre” que le compita, siendo que no puede funcionar por encima de Bs6,97 -por otra- quien desee comprar dólares debe recurrir al “mercado negro” o a los “mercados digitales” donde el dólar en físico o virtual se vende en Bs10.- o más, reflejando entre otras cosas, la realidad de la oferta y la demanda de la divisa en el país, su valor de mercado, así como las expectativas de la gente.

La consecuencia es que, por angas o por mangas, se perciben dos fenómenos: En primer lugar, casi todo está subiendo de precio, desde los medicamentos para uso humano, hasta los veterinarios; desde los insumos agrícolas e industriales, hasta la maquinaria y repuestos, todo lo que tiene que ver directa o indirectamente con la importación está aumentando de precio. En segundo lugar, la dificultad de acceder a los dólares hace que la importación esté cayendo, no sólo en valor, sino, también, en volumen, lo que es grave porque puede llevar a una menor oferta y subida de precios en el mercado interno.

Según datos del INE, en 2023 las compras externas del país, que bordearon los 11.500 millones de dólares por 5,8 millones de toneladas de importación y casi 6.000 bienes importados, pese a que empezó a escasear y a subir el dólar, no tuvieron un notorio descenso por la existencia de stocks y el sacrificio del margen de utilidad para seguir en el mercado, pero en 2024 todo ha cambiado.

Los datos de importación a mayo son elocuentes: Los cuatro principales rubros de los que dependemos -Suministros Industriales, Combustibles y Lubricantes, Bienes de Capital y Equipos de Transporte, que significan el 83% del total- muestran importantes caídas, preocupando que los volúmenes de tres de ellos son los menores de los últimos tres años, lo que impactará en la inversión, producción y comercio de bienes y servicios en el país.

Los Equipos de Transporte, bajaron 33% en valor y 27% en volumen; los Bienes de Capital cayeron 19% y 23%, respectivamente; Suministros Industriales disminuyeron casi proporcionalmente, en 12% y 11%; y, Combustibles y Lubricantes cayeron 11% en valor y 8% en volumen. Todo está cayendo…

¿Por qué es tan importante prestar atención, más que a la caída del valor que podría darse por un menor precio del bien extranjero -que no es el caso- sino, a la baja del volumen? Porque podría significar que no se cuenta con los dólares suficientes para seguir importando la misma cantidad de antes, lo que está pasando con las pequeñas unidades productivas y comerciales; que el dólar ha subido tanto, que saca al producto del mercado o que la venta de productos importados se ha frenado.

Veamos ahora, como ejemplo ilustrativo, el caso de la importación de vehículos que entre enero y mayo del presente año declinó un 43% en valor y 34% en volumen:

“La Jefe de la Unidad de Gestión Técnica del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), Mónica Solares confirmó que, a mayo de esta gestión, la importación de vehículos de transporte de pasajeros, de uso industrial, no industrial y otros cayeron en 43%. En los primeros cinco meses de 2023 las importaciones llegaron a $us 506 millones de dólares y para el mismo lapso de tiempo en 2024 se registra $us 288 millones”, informó (“Cae la importación de todo tipo de vehículos en más del 40%”, EL DEBER, 18.07.2024).

Ahora, la explicación de por qué hay que preocuparse por tal situación: De las tres categorías mencionadas, los vehículos para uso industrial cayeron mucho más: 57% en valor y 42% en volumen, “en facilito”: Si en 2023, hasta mayo, el país importó 100 vehículos para uso industrial, este año, sólo 58 unidades, por tanto, más que la caída del valor (gasto), debe preocupar la disminución del número de unidades adquiridas (inversión), por su negativo impacto sobre la producción, el comercio, el empleo, la recaudación tributaria y el crecimiento.

Pero, esto es apenas un ejemplo, como decía la canción de Sandro: Un botón basta de muestra, los demás… ¡a la camisa! (para el caso ¿botones importados?).

(*) Economista y Magíster en Comercio Internacional


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