Salud Salud y cuidado personal

Los ocho hábitos que aceleran el envejecimiento y se pueden cambiar

La falta de sueño, un factor clave para el envejecimiento prematuro / Clínica Medina
Tener una vejez saludable es posible si cambiamos ciertos hábitos. ¿Sabías que dormir mal, tener una dieta poco variada y no hacer actividad física puede acelerar el envejecimiento? Descubre los 8 hábitos que perjudican el envejecimiento.
[responsivevoice_button voice="Spanish Latin American Female" buttontext="Escucha esta noticia" pitch="0.8"]

El paso del tiempo es inevitable, pero ciertos hábitos influyen en la calidad de vida de las personas cuando llegan a la tercera edad. A continuación, se presentan ocho hábitos que perjudican el envejecimiento y que deberían cambiarse.

Mal sueño: Un sueño de al menos siete horas es indispensable para un buen desarrollo biológico y mental.

Sin embargo, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), al menos el 40% de la población mundial duerme mal. La falta de sueño produce estrés, ansiedad, mayor riesgo de accidentes cerebrovasculares, Alzheimer y deterioro cognitivo. Además, desencadena enfermedades como problemas cardiovasculares, deterioro cognitivo, sistema inmunológico debilitado y mayor riesgo de obesidad o diabetes tipo 2.

Dieta poco variada: Una dieta saludable disminuye el riesgo de enfermedades como diabetes, cardiopatías y cáncer. La inclusión diaria de vegetales es clave para adquirir los nutrientes necesarios en la tercera edad. Otro aspecto importante es evitar alimentos ultraprocesados como pizzas, hamburguesas o panificados refinados.

El consumo excesivo de alimentos con alto contenido de sal, azúcar, grasas saturadas y aditivos impulsan los casos de hipertensión arterial sistémica (HAS), colesterol elevado, diabetes mellitus tipo 2 (DM2), obesidad y afecciones renales o hepáticas; todas enfermedades que aceleran el envejecimiento.

Poco movimiento: La actividad física tiene varios beneficios para la salud del corazón, cuerpo y mente. Además previene la aparición de enfermedades cardiovasculares, cáncer o diabetes. También reduce la depresión y ansiedad. Este hábito se puede cambiar evitando andar en auto y aumentando las caminatas o salidas en bicicleta; también reduciendo el uso del ascensor e incluyendo sesiones de entrenamiento recreativo o deportivo.

Exponerse al sol sin protección: Exponerse a los rayos UV sin protección daña la piel incluso en días nublados; las secuelas a largo plazo son el envejecimiento cutáneo prematuro con manchas y arrugas, aumento de lunares, riesgo de cáncer de piel y alteraciones oculares. Se debe aplicar protector solar sobre las zonas expuestas aunque esté nublado y haga frío porque la radiación pasa igual a través de las nubes. Al protegerse prevenimos el envejecimiento cutáneo.

Dificultad para gestionar el estrés: El estrés es un proceso normal de la vida. Sin embargo, su buena gestión permite que un hecho traumático no se convierta en estrés agudo. La mayoría de las personas se hacen problemas por cuestiones que no lo merecen. Recuerde que la percepción es algo subjetivo y esa diferencia es útil para saber que puedo cambiar mi realidad si cambio mi percepción.

Soledad y vínculos sociales: La falta de relaciones sociales y sentirse aislado pueden reducir la esperanza de vida porque se vinculan a mayores niveles de estrés que elevan el riesgo de muchas enfermedades crónicas.

Fumar: El cigarrillo mata a ocho millones de personas cada año en todo el mundo y varios millones más padecen cáncer pulmonar, tuberculosis, asma o enfermedades pulmonares crónicas debido al tabaquismo. El tabaco amarillea los dientes, causa mal aliento, crea exceso de placa dental y produce arrugas en la piel debido a la disminución de vitamina A. Dejar de fumar tiene beneficios casi inmediatos como la disminución de la frecuencia cardiaca, concentraciones normales de monóxido de carbono en la sangre, mejoramiento de la función pulmonar y reducción de la probabilidad de sufrir un infarto.

Consumo excesivo de alcohol: El consumo excesivo de alcohol es un factor causal en más de 200 enfermedades. Está asociado con el riesgo de desarrollar trastornos mentales y conductuales incluyendo el alcoholismo, y enfermedades como cirrosis hepática, algunos tipos de cáncer y enfermedades cardiovasculares. Además, impacta en la estructura del cerebro con una considerable reducción en la masa cerebral.

Cuidar y prevenir estos ocho aspectos permitirá una mejor calidad de vida y una vejez saludable.


Hemeroteca digital