Las palomas se mueren en la Plaza 10 de Febrero

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Las palomas de la Plaza están enfermas y condenadas a morir si no se hace nada / LA PATRIA

Las palomas que alegran a los niños y fastidian a las personas que detestan este tipo de aves, se mueren en la Plaza 10 de Febrero, llevan en su organismo el virus denominado paramixovirosis, que de acuerdo a los estudios científicos, solo afectan a esta especie y no es transmisible a los humanos.

Anoche LA PATRIA estuvo en el centro de la ciudad y observó a más de una treintena de palomas que estaban en una jardinera del árbol central, donde generalmente paran todos los días.

Estaban apiladas unas sobre otras, esperando que de a poco la enfermedad comience a manifestarse con mayor gravedad en sus organismos a causa de este virus, que se presume fueron diseminadas por algún ser humano que transportaba el virus en sus zapatos o animal doméstico, roedores o moscas que por lo general se convierten en vectores mecánicos.

Según algunos ciudadanos, notaron hace un mes aproximadamente, el comportamiento extraño de varias palomas, entre ellas, su caminata hacia atrás, las pupilas congestionadas o los picos abiertos. Pero lo que más llamó su atención, fue que no podían volar como lo hacían hace un tiempo.

Una voluntaria, se llevó varias palomas para estudiarlas, sin embargo, la mayoría se murió a los pocos días, ya que el virus ataca al Sistema Nervioso Central de este animalito.

Indicó que podían beber agua, pero no podían comer alimento, además presentaban deposiciones líquidas, convulsiones, plumas desordenadas entre otros, por lo que después de hacer una investigación somera, estableció que las palomas de la Plaza 10 de Febrero padecen de paramixovirosis.

SÍNTOMAS

De acuerdo a los estudios científicos, los virus se contactan con células de las mucosas conjuntivales, oral y nasal (tras penetrar por los orificios naturales) donde se multiplican. Tres días después de la entrada de los virus en las aves, éstas eliminarán secreciones con poder infectante hacia el exterior.

Así, inicialmente podrá observarse, tras un periodo de incubación variable, inapetencia, fiebre (44ºC), apatía, tumefacción conjuntival acompañada de epífora (lagrimeo), irritación bucal y faríngea con exudación de un moco viscoso, y disnea (dificultad respiratoria) con emisión de sonidos sibilantes al respirar. Esta fase respiratoria suele ser poco significativa en las palomas y puede pasar inadvertida.

Ya en una fase más avanzada de la enfermedad, el virus penetra en el torrente circulatorio diseminándose por todo el organismo. No obstante, el virus manifiesta una preferencia por los sistemas digestivo y nervioso, donde se multiplicará rápidamente produciendo una diarrea acuosa que será el origen de una marcada caquexia en los enfermos, y todo tipo de alteraciones nerviosa: andar incierto o dando volteretas, tortícolis con un giro del cuello a veces de hasta 180 grados, parálisis de extremidades y ataques convulsivos.

VACUNA

Existen dos maneras de controlar la enfermedad, una de ellas es tener una temperatura por encima de los 50 grados centígrados, que inmediatamente mataría el virus, y la otra es aplicar una vacuna denominada B1 y la otra bautizada como tipo “La Sota”.