El Tribunal de Sentencia Penal, Anticorrupción y de Violencia contra la Mujer N° 2 de Sucre ha dictado una condena de 25 años de prisión para Jorge V. C., un hombre de 41 años que fue declarado culpable por el delito de violación con agravante.
El sentenciado deberá cumplir su pena en el penal de San Roque. Esta información fue proporcionada oficialmente por el fiscal departamental de Chuquisaca, Mauricio Nava Morales, al finalizar la audiencia de juicio oral en la que se presentaron las pruebas en su contra.
Detalles del caso
Los hechos ocurrieron entre 2016 y 2018, cuando la víctima era una niña de entre 6 y 8 años. Según el fiscal asignado al caso, Alejandro Aparicio, el agresor era el propietario del inmueble donde la familia de la menor vivía como inquilina. Jorge V. C. aprovechaba los horarios laborales de los padres para quedar a solas con la niña.
El acusado trasladaba a la menor a una habitación apartada de la vivienda, utilizando engaños o fuerza. La investigación reveló que el agresor empleaba tácticas de manipulación y coerción económica para asegurar que sus actos quedaran en la impunidad.
Manipulación y coerción
Después de cometer los abusos, Jorge V. C. entregaba pequeñas sumas de dinero a la niña con el fin de comprar su silencio y evitar que contara lo sucedido a sus padres. Esta conducta le permitió al agresor evitar que las agresiones fueran detectadas de inmediato, prolongando así el trauma de la víctima durante años.
Denuncia y revelación
El caso salió a la luz pública cinco años después del último incidente, cuando la familia se mudó a un domicilio propio. Durante la adolescencia de la víctima, sus padres notaron cambios drásticos en su comportamiento y episodios constantes de rebeldía.
Tras realizar una serie de indagaciones familiares y ante la evidente crisis emocional de la joven, ella confesó las agresiones sufridas en su infancia. Esto llevó a la familia a presentar una denuncia formal ante el Ministerio Público.
Sentencia y justicia
Finalmente, tras la valoración de las pericias psicológicas y testimoniales recolectadas, la justicia chuquisaqueña determinó que la culpabilidad del acusado estaba plenamente demostrada. Con esta sentencia, se cierra un proceso judicial que buscaba justicia por las agresiones reiteradas que marcaron la infancia de la víctima mientras vivía bajo el techo del ahora condenado.













