Por: José Mateo Gambarte Flores
En mis tiempos de colegial, que yo los denomino “los años maravillosos” (porque no habian computadoras, celulares, redes sociales, juegos en red,etc.) era absolutamente normal que maestras y maestros nos ordenaran salir al pizarrón a resolver algún ejercicio o escribir algún texto, además de exponer y explicar alguna temática. Era tan normal esto, que muchos ansiábamos salir al frente y, si algún compañero no sabía que hacer frente al curso agarrando la tiza, no era el fin del mundo. Luego de un leve llamado de atención, el profesor explicaba el ejercicio para toda la clase.
Claro está que en mis años maravillosos había mas rígidez y autoridad en nuestros docentes y asi, alguna maestra de matemáticas, al ver que no podíamos en la pizarra nos daba el reglazo en la cabeza o el palmetazo en las palmas de la mano. Fueron otros tiempos, ¿quizás mejores? También otro contexto ¿quizás mejor?. En fin, lo cierto es que aprendíamos, respetábamos a los maestros, a algunos con un poquito de temor, pero a la postre los valoramos, porque nos formaron positivamente. Y aquí seguimos, ya en la tercera edad y sin rencores a nuestras maestras y maestros, que ya deben estar en la gloria de Dios. En todo caso los recordamos en los valores que nos inculcaron, recordamos sus consejos y sonreimos acordandonos de los castigos, que a estas alturas, ya devinieron en anecdotas.
CAMBALACHE
Ahora vivimos otra realidad, ¿por qué?, ¿quién tiene la culpa?, ¿el avance tecnológico?, ¿la falta de espiritualidad?, ¿poca o nula práctica de valores y normas?.
Me llamó la atencion una última noticia. En La Paz una maestra sera procesada y , quizás , suspendida sin goce de haberes por, solamente, ordenar o pedir que una estudiante pase a la pizarra a resolver un ejercicio de matemática. De acuerdo al padre y los “psicólogos entendidos”, la maestra habría ejercido “violencia psicológica”.
Realmente incomprensible , inaudito, sorprendente, excesivo, escandaloso, arbitrario, etc.etc..
La denuncia, al parecer se apoya en los Decretos 1302 y 1320 que, como todo decreto son ambiguos, nada claros ni específicos. Vaya uno a saber qué “entendidos” los habrán redactado y qué “entendidos” los habrán firmado.
Ya la letra del tango Cambalache del gran Julio Sosa en algunas partes nos dice: ”que el mundo fue y será una porqueria, ya lo sé”/ ” En el quinientos diez y en el dos mil también” / “… que el siglo veinte es un despliegue de maldad insolente, ya no hay quien lo niegue… ” / “Lo mismo un burro que un gran profesor…” / “No hay aplazaos, que va a haber, ni escalafón. Los inmorales nos han igualao…”.
Lo advirtió Julio Sosa y aquí estamos con una “generacion de cristal” que no puede ser ni acariciada con el petalo de una rosa, pues eso sera agresión física. Y si son sorprendidos haciendo chanchullo en el examen (con la lógica y legal anulación) o invitados a salir al pizarron, ¡Oh Dios¡ , eso es violencia sicologica (¿?)
Los maestros y maestras tendran que hacer de la vista gorda para no meterse en problemas y juicios. ¿Dónde quedará la disciplina?, ¿Dónde la puntualidad?, ¿y la responsabilidad?
“AL MAESTRO CON CARIÑO”
Un film de 1967 protagonizado por Sidney Poitier, encarnando a un ingeniero de raza negra que encuentra trabajo con estudiantes conflictivos de un arrabal londinense. En principio las estrategias tradicionales no le resultaran pero con nuevos metodos logrará incorporar la moral, el respeto y la integridad.
En fin, siempre hubieron estudiantes rebeldes y conflictivos. Hoy los conflictivos,malos y perversos parecen ser los maestros. ¿Sera asi?, ¿Tan malos se volvieron los docentes? ¿Son necesarios decretos que los amordacen y los amarren de manos?. ¿Por qué ya no se los respeta?, ¿son profesionales de quinta categoria?.
El sentido común señala que hay que confiar, de buena fe, en el docentado boliviano dejándole la libertad y la propia iniciativa en su enseñanza. Ellas y ellos forman a las nuevas generaciones, dejemos que los formen como debe ser, como a nosotros nos formaron. El docentado merece respeto, merece consideracion, buen trato y ¿por qué no? Un poco de cariño.
Comunicador Social.













