La directiva de la Agremiación de Exfutbolistas de Oruro (AEFO), realizó la entrega oficial de los trabajos de remodelación de la sala de reuniones que utiliza la institución, un ambiente ubicado en la Casa del Deportista, en las calles Sucre entre 6 de Octubre y Soria Galvarro.
A pesar de no tratarse de un espacio de su propiedad, los exfutbolistas dieron un ejemplo a las autoridades de Oruro sobre cómo se debe preservar esta infraestructura. La entrega de las obras se realizó la noche del martes, en un acto que reflejó el compromiso de la entidad con el deporte departamental.
Desde hace varios años, los ambientes de la Casa del Deportista claman por mejoras urgentes en un edificio vetusto que alberga a algunas asociaciones departamentales. La mayoría de ellas terminó por replegarse y abandonar dichos espacios, o en otros casos resignarse en silencio a las condiciones insalubres que presenta la infraestructura, marcada por averías insalvables y la necesidad imperiosa de una refacción total o incluso de una nueva construcción.

Ante este panorama de abandono, la dirigencia de la AEFO, decidió no quedarse de brazos cruzados. Los exfutbolistas son una de las pocas entidades que mantienen funcionamiento permanente en este ambiente, aunque deben soportar incomodidades que afectan el normal desarrollo de sus reuniones semanales e incluso ponen en riesgo la salud de sus delegados. Por ello, bajo el liderazgo de su presidenta Geraldine Soto, se tomó la determinación de encarar la refacción de la sala de reuniones, con el objetivo de contar con condiciones aceptables para sus encuentros institucionales.
La decisión no estuvo exenta de dificultades, pues es evidente que no se trata de un salón de propiedad de los exfutbolistas. Sin embargo, bajo el lema de que este espacio pertenece a la entidad departamental y, por ende, al pueblo orureño, se resolvió continuar con la remodelación, cuyos frutos positivos fueron mostrados en la víspera.
El trabajo se ejecutó con recursos propios de la agremiación y bajo la supervisión de la Gobernación de Oruro, que pudo constatar cómo se debe actuar en este tipo de casos en lugar de dejar morir uno de los ambientes más emblemáticos del deporte orureño.














