La acumulación de basura en las calles de Centro Habana ha aumentado, lo que ha generado preocupación entre los residentes debido a los problemas de salud pública que pueden surgir por la proliferación de mosquitos. Estos insectos son conocidos por transmitir enfermedades como el chikunguña y el dengue. Javier, un vecino de 55 años, junto a otros habitantes, ha expresado su descontento por la falta de recolección de basura, un problema que se atribuye a la escasez de combustible y camiones recolectores. A pesar de los esfuerzos del Gobierno cubano para abordar esta crisis, los resultados aún no se han materializado.
Basura en cada esquina
Los montones de basura se pueden ver en casi cada esquina de la capital. Según las autoridades, esta situación se debe a los camiones que están averiados y, sobre todo, a la falta de combustible. Esta escasez se ha agudizado tras el fin del suministro de petróleo desde Venezuela, que se produjo después de la captura de su presidente, Nicolás Maduro. Una vecina que vive frente a la acumulación de desperdicios comentó: “Si dijera lo que pienso, iría presa”. En su cuadra, no es la única que guarda sus críticas por temor a represalias.
La labor del sacerdote
En medio del barrio se encuentra la parroquia del sacerdote español Alberto Sola, quien ha recorrido toda La Habana en busca de ayuda para limpiar la ciudad. “Hemos ido a todas las instituciones: Epidemiología, Sanidad, el Poder Popular… (Las autoridades) lo saben, pero te dicen: ‘Sí, padre, es que no hay combustible, es que no hay camiones…’”, afirmó. Cuando le planteó a sus colegas cubanos la posibilidad de encargarse de recoger la basura, le advirtieron que podría meterse en problemas.

Una crisis total en Cuba
La basura es solo un síntoma más de la crisis total que enfrenta Cuba. En los últimos 6 años, la isla ha perdido un 15% de su producto interno bruto. La escasez de productos básicos, la inflación y apagones de más de 20 horas diarias se han convertido en la norma. El Ejecutivo cubano ha calificado la “higienización” de La Habana como un asunto prioritario. Los depósitos desbordados se han transformado en un caldo de cultivo perfecto para los mosquitos que transmiten el chikunguña y el dengue.
Epidemia de chikunguña y dengue
Cuba reconoció en 2025 que estaba sufriendo una epidemia por estas enfermedades; sin embargo, a finales del año pasado, las autoridades dejaron de difundir cifras. Según la Organización Panamericana de Salud, 65 personas murieron a causa de esta crisis sanitaria, y más de la mitad de los fallecidos eran menores de edad. Un total de 81,909 personas se infectaron. Estrella Ramos, quien padeció chikunguña durante 5 meses, comentó: “En todas partes, en todas las esquinas, hay basura”.

Recolección de basura con presos
Unas calles más adelante, un camión recolector pasa con un grupo de personas identificadas como presos. Debido a la falta de trabajadores, el Estado ha utilizado a personas con condenas menores para levantar lo que pueden con cartones o con sus propias manos, ya que no cuentan con herramientas ni guantes. Meses después del inicio de la campaña contra la basura, el primer ministro Manuel Marrero reconoció que “nosotros y el pueblo nos merecemos que todo este esfuerzo esté premiado con resultados”.













