Indonesia ha decidido prohibir los paseos en elefante en todos los centros turísticos y de conservación de animales registrados, a partir del 26 de enero de 2026. Esta medida fue confirmada por la Agencia de Recursos Naturales y Conservación del país, después de que un centro privado en Bali no cumpliera con la normativa establecida. El decreto que dio origen a esta decisión fue emitido en diciembre de 2025.
Detalles de la normativa
La normativa exigía que se pusiera fin a los paseos en elefantes y a la exhibición de esta actividad desde el 21 de enero de 2026. El Gobierno de Indonesia emitió dos advertencias contra el establecimiento que no cumplió con la regulación. Tras la amenaza del Ministerio de Silvicultura de revocar la licencia de funcionamiento, el centro privado eliminó la monta de elefantes desde el domingo pasado.
Reacción de PETA
A raíz de esta decisión, la organización no gubernamental Personas para el Trato Ético de los Animales (PETA) emitió un comunicado celebrando lo que consideran una “decisión histórica”. Jason Baker, presidente de PETA Asia, comentó: “Con demasiada frecuencia, los elefantes salen perdiendo en la industria del turismo. Las investigaciones de PETA han revelado que los elefantes son habitualmente encadenados y golpeados con ganchos afilados para obligarlos a obedecer en los paseos turísticos”.
Impacto en el bienestar animal
Esta prohibición “sitúa a Indonesia a la vanguardia del bienestar de los elefantes”, según PETA. La organización instó a otros países como Nepal, Tailandia e India a seguir el ejemplo de Indonesia. Además, pidió a las agencias de viajes que dejen de vender paquetes que incluyan paseos en elefante.
La situación del elefante de Sumatra
Indonesia es el hogar del elefante de Sumatra, una subespecie del paquidermo asiático que ha visto su población reducirse a la mitad entre 1985 y 2012. Esto se debe principalmente a la caza furtiva, ya que sus colmillos son muy valorados en el comercio ilegal. La deforestación también ha reducido significativamente su hábitat natural, generando conflictos con los humanos.
En la actualidad, se estima que quedan entre 2.400 y 2.800 ejemplares de esta subespecie, lo que la clasifica como “en peligro crítico de extinción” según el Fondo Mundial para la Naturaleza.













