Miles de asistentes expresaron sus deseos de prosperidad y abundancia durante el inicio de la Alasita, la fiesta boliviana de la prosperidad, en La Paz. Centenares de artesanos abrieron sus quioscos el sábado para vender miniaturas que representan aspiraciones como casas, negocios y títulos educativos. La celebración, que tiene raíces ancestrales, se lleva a cabo cada año el 24 de enero.
La Alasita, que significa “cómprame” en aimara, es una de las tradiciones más antiguas de la cultura andina. Cada año, los asistentes bendicen al mediodía del 24 de enero las miniaturas que representan sus aspiraciones y deseos para el año. La festividad celebraba en su origen el solsticio de verano austral el 21 de diciembre, con miniaturas colocadas a deidades andinas como las illas.

Historia de la celebración
Según historiadores bolivianos, la celebración fue trasladada a enero en 1783 por orden del entonces gobernador de La Paz, el español Sebastián Segurola. Esto se hizo para conmemorar la victoria ante una sublevación indígena y en honor a la Virgen de Nuestra Señora de La Paz. Con el paso del tiempo, la festividad y sus símbolos se transformaron hasta llegar a la actual expresión que fusiona lo ancestral con lo mestizo y urbano.

El Ekeko y su simbolismo
En declaraciones a EFE, la historiadora Sayuri Loza comentó que tras los levantamientos indígenas fue un “logro” de los aimaras sublevados que se aceptara “el culto al ekeko”. El Ekeko es un símbolo nacional de abundancia y sueños cumplidos. En el campo ferial, un enorme Ekeko de piedra es uno de los protagonistas; allí llegan decenas de personas para “devolver” las miniaturas compradas el año anterior y agradecer por lo cumplido.

Las tradiciones de la Alasita
Las “ch’allas” son realizadas por artesanos y “amautas”, quienes utilizan sahumerios y rezos en aimara para pedir que se cumplan los deseos. Albertina Viscarra de Cuentas, una artesana, afirmó: “La creencia es que el día 24 al mediodía la persona que compra una casa, un auto, se le hace realidad”. Sus deseos incluyen que el país “esté bien” y que haya solvencia para ganar el pan del día.

Desafíos de la tradición
Sayuri Loza también destacó la dificultad para mantener la tradición artesanal debido a la falta de mano de obra experta. Ella representa a la cuarta generación de “alasiteros” en su familia. Explicó: “Pero tratamos de hacerlo porque es una resistencia al sistema”. Los recorridos rituales realizados durante la Alasita fueron declarados Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco en 2017.

Orígenes prehispánicos del Ekeko
En época prehispánica, lo que hoy se conoce como Ekeko estaba representado por una illa o efigie del dios Tunupa. Durante la colonia surgió un muñeco regordete cargado con bienes a su espalda. Esta figura perdura actualmente como parte integral del evento cultural.
















