La Selección Nacional dedica estos días a mejorar el trabajo de definición, un punto débil dentro el plantel, que en dos meses tiene que presentarse en la ciudad de Monterrey para jugar la repesca de la Copa Mundial 2026.
“Estamos haciendo énfasis en la línea ofensiva, a tratar de mejorar la calidad de situaciones de gol”, declaró Gabriel Ramírez, preparador físico del cuadro verde, en la jornada de entrenamiento en el complejo de Ciudad Nueva Santa Cruz.
Durante los encuentros de preparación del último trimestre del año pasado y contra Panamá, el seleccionado boliviano ha bajado su nivel de efectividad, provocando una preocupación en el cuerpo técnico por la falta de gol.
“Contra Panamá generamos muchas ocasiones de gol, pocas con mucha claridad, hacer énfasis en eso, queremos que nuestros deportistas tengan la posibilidad de la finalización de situaciones que tengamos”, mencionó Ramírez, quien anunció que la práctica de este jueves será en el estadio “Ramón Aguilera Costas”, a puertas cerradas.

El partido del domingo (15:30), frente a México, será una prueba difícil y la última antes del repechaje contra una selección internacional. Los panameños presentaron una formación alterna, mientras el seleccionado mexicano, llegará a Santa Cruz con una base de jugadores del medio local.
“México será una prueba exigente, viene con elementos importantes para ellos. No es una convocatoria lejana a la que hacen, les falta elementos de Europa, aun así, nos exigirá muchísimo”, declaró Ramírez.
El defensor Diego Arroyo está en proceso de recuperación, por la lesión que sufrió el pasado domingo en el amistoso contra Panamá. Está trabajando de manera separada, por lo que su presencia contra México está en duda.
Mientras, Robson Tome y Lucas Chávez también están en observación por molestias musculares y este jueves se sabrá si están en condiciones de jugar desde el inicio de las acciones contra los mexicanos o alternar.













