Luciano Baltazar, con su arte en las calles sostiene a su familia

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Luciano Baltazar, siempre positivo ante las adversidades / LA PATRIA

“Desde que tengo uso de razón soy novidente, nadie más en mi familia tiene esta dificultad solamente yo”, contó a LA PATRIA don Luciano Baltazar, un artista que muestra su talento en las calles de la ciudad.

Tiene 42 años y pese a muchos inconvenientes que tuvo que pasar percibe la vida con mucho optimismo y agradecimiento a Dios.

Es esposo y papá, su familia es el principal motor que lo impulsa día a día salir a trabajar, ya sea cantando en la calle Bolívar o recorriendo las ferias y mercados tocando el acordeón.

“Tengo mi hijita es uno de mis más grandes alicientes para salir adelante y esforzarme más”, añadió.

SALINAS

Nació en la población de Alianza, este lunes el Gobierno Autónomo Indígena Originario Campesino de Salinas de Garci Mendoza; desde muy pequeño se inclinó por el arte, con una sonrisa recuerda que su mamá le fabricaba bombos con cuero de llama para que él pueda tocarlos.

A sus 11 años migró a la ciudad en busca de mejores condiciones, estudió en el Centro de Educación Media Acelerada (CEMA) “María Quiroz”, de donde salió bachiller.

Al igual que la gran mayoría de las personas con discapacidad visual, don Luciano tuvo y tiene que pasar varias dificultades, desde el olvido de las autoridades hasta la indiferencia de la población.

“A veces para tomar una movilidad o cruzar una calle es siempre importante la colaboración de cada persona, a veces solo nos ignoran, sería interesante que toda la población nos entienda, nadie está libre de esas cosas, no deseo a nadie pero todos pasamos por dificultades”, argumentó.

COVID-19

En la primera ola de contagios del Covid-19, específicamente en julio de 2020 él se enfermó, pero gracias a Dios y al cuidado de su familia pudo salir de la enfermedad, cuenta que ni los médicos iban a visitarlo.

Una vez recuperado tuvo que salir nuevamente a las calles a conseguir dinero para su alimentación y el de su familia, en medio de las restricciones hacía hasta lo imposible por movilizarse hasta el centro de la ciudad. Caminaba kilómetros, pero donde más sufrió fue en el retorno.

“Tenía que salir, como tengo mi familia salía temprano a pie con mi bastón, salía a las 08:00 horas y regresaba al mediodía en plena calor, con mucho sol, el retorno era un suplicio ni los policías querían ayudarme”, finalizó.

Don Luciano es un ejemplo de perseverancia y lucha constante, quien sin escatimar esfuerzo alguno, continúa viviendo al son de su música y pese a su limitación física, cada día es especial, porque su familia es el motivo de su inspiración.