En Memoria

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Ramiro fue un ejemplar caballero de impecable convicción y coraje en su maniera de proceder, atributos de un líder innato. Quienes lo conocían bien gozaban de su tremenda bondad, corazón sentimental y optimismo jovial.
Su amor, dedicación y orgullo hacia su familia lo definió como persona, esposo, padre, abuelito y tío.
Nació en Oruro donde vivió toda su niñez y juventud. Atendió el Anglo Americano de donde se graduó antes de emprender estudios universitarios en Vancouver, Canadá. Allí conoció a Barbara, su esposa de 56 años, y después de casarse volvió a su amada tierra natal donde formó su familia.
Orureño de corazón. Leal y dedicado a todos sus emprendimientos. Amante de su tierra a la que vio pasar por muchos cambios. Siempre fiel a sus tradiciones y costumbres. Muy dedicado a las instituciones locales en las cuales participó activamente. Amante de su querido colegio Anglo Americano al cual dedicó su tiempo como presidente de padres de familia y luego como presidente de los exalumnos y creador se su primera página Web. Activo en la Cámara de Minería, miembro del Club Oruro, ex- presidente del club San Jose de Oruro, integrante de la Morenada Ferrari Ghezzi, ex-presidente del Club de Leones Oruro, miembro de la Logia “Orden y Libertad #15”.

Don Ramiro, como todos lo conocían, vivió muy feliz sus últimos años. Su día comenzaba con una canción en los labios. No dejó que restricciones controlen su amor por la vida. Pasaba horas trabajando en su hermoso jardín, tomando tecito después del almuerzo junto a su amada esposa Barbarita, y gozando de los pajaritos que los visitaban. Amaba la música y la fotografía y por las tardes organizaba sus miles de fotos. Le encantaba su barrio donde charlaba con todos y daba de comer a los perritos callejeros. Su sabiduría lo llevó a apreciar y a valorar las cosas sencillas de la vida.
Don Ramiro tenía ese don para actuar con firmeza y convicción ante cualquier reto que le presentaba la vida. Irradiaba esa convicción y transmitía confianza y tranquilidad a todos quienes seguían sus enseñanzas y liderazgo. Al final se fue sin dejar que nada lo amargue o le arrebate su carismática dignidad. Se fue cuando se tenía que ir, y se fue a su manera: feliz, realizado y en paz.