Trabajadores advierten con inmolarse al estilo “Picachuri”, si no les devuelven sus aportes a las AFP’s

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Movimiento de Emergencia piden la devolución de los aportes por la pandemia. LA PATRIA


Miembros del Movimiento de Emergencia para la Devolución de los Aportes de las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP), desde el inicio de la pandemia, exigieron al Gobierno Nacional la devolución de los recursos otorgados y en esta ocasión como medida radical advirtieron que: “Si esto no sale hasta mañana o pasado, va a ver otro Picachuri, nos vamos a inmolar”.

El Movimiento de los trabajadores y extrabajadores surgió a inicios de la pandemia por el Covid-19; reclamaron desde entonces al Gobierno, que por un acto de humanidad se les devuelva sus aportes para su fondo de jubilación, en sentido que necesitan el dinero, ahora ya que muchos de ellos producto de la emergencia sanitaria han perdido su fuente de trabajo y no tienen los recursos suficientes para mantener a sus familias.

“Hoy con la pandemia estamos tan mal, ya no tenemos qué hacer, señora presidenta (Jeanine Áñez) por favor apiádese de nosotros, yo soy un padre de familia que mis wawas me están pidiendo pan y no tengo trabajo”, argumentó. Rolando Hurtado miembro del Movimiento indicó que la situación es más compleja cuando existen familias donde hay enfermos por Covid-19 y no se tiene trabajo ni recursos para contrarrestar el mal.

Hurtado señaló enfáticamente que pareciera que las autoridades de Gobierno están esperando que los aportantes pidan esta devolución económica de rodillas, algo que no van hacer, por el contrario seguirán peleando de frente y en un caso extremo no descartan inmolarse en plena Plaza Principal como aconteció años atrás en la Sede de Gobierno.

A nivel nacional también se registraron movimientos similares con la toma simbólica de las oficinas de las administradoras de pensiones exigiendo la devolución de sus aportes a las AFPs.

PICACHURI

El 30 de marzo del 2004, el extrabajador minero de la Comibol, Eustaquio Picachuri de 47 años, tomó la fatal decisión de quitarse la vida haciendo detonar una gran cantidad de dinamita adherida a su cuerpo en los pasillos del Congreso Nacional, exigiendo la devolución de sus aportes que había realizado por más de 15 años, además de los aportes en favor de la viuda de su hermano, esto porque el minero por años estaba sin trabajo y sin recursos.

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