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Un nacimiento gigante de 3.000 figuras ilumina la ciudad de México

Nacimiento gigante, en la Ciudad de México (México)./EFE
¡Descubre el nacimiento gigante más impresionante de la ciudad de México! Consuelo Ontiveros ha mantenido viva esta tradición durante casi seis décadas. Un belén único formado por 3.000 figuras adorna su hogar en la colonia Militar Marte.


Un nacimiento gigante formado por 3.000 figuras y que lleva un mes de montaje adorna las cocheras y el jardín del hogar de Consuelo Ontiveros, en la colonia Militar Marte de la Ciudad de México, quien hace casi seis décadas mantiene viva esta tradición.

Durante el año, un techo cubre las cocheras y plantas de todo tipo decoran el jardín, pero cuando se acerca la Navidad, Ontiveros reúne a su familia y trabajadores para «voltear la casa al revés» y armar un belén único, repintando paredes y construyendo todo lo necesario.

Un crecimiento constante a lo largo del tiempo

«Este nacimiento empezó hace muchos años con los padres de los señores Ontiveros en las colonias Peralvillo, Tepito y Centro», relata. Añade que la representación ha ido creciendo al mismo ritmo que Militar Marte, creada a mediados de los años 50.

Piezas antiguas y nuevas incorporaciones

En un principio era «en una proporción pequeña», pero con el paso del tiempo fue incorporando más pasajes gracias a la adquisición de más figuras o a donaciones externas. La pieza más antigua de la colección es el Niño Jesús con más de 40 años proveniente de España «de un viaje que hizo la madre». Las más recientes pertenecen a representaciones como carpintería, panadería, zapatería y pesca; son figuras articuladas movidas por electricidad.

Un montaje que requiere tiempo y dedicación

«Tardamos aproximadamente un mes en colocar todo el esqueleto», apunta. El 2 de diciembre, día en que se abren las puertas del belén, son los miembros de la familia Ontiveros quienes vienen desde distintos puntos de México y del mundo para colocar las figuras y adornos característicos: «Ellos le dan vida al nacimiento».

Una tradición compartida con la comunidad

Para recibir a sus seres queridos, la propietaria organiza una comida en la calle e invita a todos los transeúntes a degustar sus platillos navideños como los romeritos. Una de las primeras visitantes del día es Patrícia Velázquez, vecina de la ciudad, quien viene con su familia para ver el belén y seguir una costumbre iniciada por su padre.

Una obra de arte que fascina

De entre todos los elementos que conforman el pesebre destaca «el trabajo, la elaboración y el esmero» que ponen la familia Ontiveros y los trabajadores para construir esta «obra de arte». Finalmente, José Carlos González, quien trabaja vigilando el pesebre, relata cómo a la gente le cambia la cara cuando lo visita: «Se sienten fascinados, brillantes, como si estuvieran en un sueño».

Fuente EFE


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