“Tata Lagunas” más de un siglo de creencias

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La fe de los feligreses hacia el Tata Lagunas / LA PATRIA

El 14 de septiembre se celebra en el departamento de Oruro la fiesta del Señor de Lagunas, más conocido como el “Tata Lagunas”, en conmemoración a la fiesta de la Exaltación de la Cruz. El santuario de Cala-Cala es el centro de esta devoción, ubicada a 20 kilómetros de la ciudad de Oruro.

Muchos feligreses que llegan al santuario acuden en buses, vehículos particulares y los más devotos, prefieren una peregrinación a pie o en bicicleta, partiendo el 1 de septiembre por la noche para llegar al amanecer, cuando los primeros rayos del sol toquen la punta de la iglesia.

Creencias

Los creyentes compran autos, casas, ganado, certificados de profesionales, de salud, compran ilusiones y se esfuerzan por hacerlos realidad. Alrededor de los puestos de venta están los que se encargan de bendecir mediante la fe Católica y otros con ritos andinos.

Sin embargo, los comunarios del lugar advierten que los feligreses deben estar conscientes de las promesas que le hacen al “Tata Lagunas”.

Tata Lagunas / LA PATRIA

Historia

La devoción de la población comenzó con la aparición de la imagen del Señor de Lagunas en una cruz que se encuentra en el cerro que es conocido como el Calvario, o nombrado por muchos como la cabeza del lagarto que fue petrificado por la Virgen del Socavón, convirtiéndose en una figura mitológica, parte de la leyenda relacionada con el Carnaval de Oruro, Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad.

La historia señala que dos niños pastores provenientes de la población de Cala-Cala, llevaron sus ovejas al lugar donde se encuentra el Calvario y ese día cayó una granizada con fuertes relámpagos, pasada la inclemencia del tiempo, los menores quedaron sorprendidos al observar un objeto brillante en el lugar más elevado de la loma donde vieron una Cruz en la que se observaba el rostro de Cristo.

En aquel instante, los comunarios decidieron construir en la punta del cerro una pequeña capilla. Transcurrido el tiempo, decidieron edificar una Iglesia a lado de la hacienda Arrásola, a la cual se trasladó la cruz de madera, incorporando a ella la representación de la imagen del cuerpo de Jesucristo.

En estas fechas el lugar es visitado por los feligreses, quienes con toda su devoción asisten a los pies del Tata, para rendirle pleitesía.

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