Coronavirus Oruro

Doña Ricarda Soto vende a la intemperie chicharrón de llama y adapta su puesto con normas de bioseguridad

Doña Ricarda Soto es una valerosa mujer que tiene como ocupación principal la venta de chicharrón de llama cerca del mercado de la Urbanización “La Aurora”, a ella como a muchos comerciantes en distintos rubros, la cuarentena por la pandemia del nuevo coronavirus afectó sus ingresos, pero tras la flexibilización de las medidas, nuevamente ha vuelto a su actividad económica principal para sostener a sus hijos y también a sus sobrinos.

En su puesto se puede apreciar que primero usó material plástico para literalmente forrar su espacio de trabajo, también incluyó, entre sus utensilios principales un balde con agua, jaboncillo y alcohol en gel. Consultada si todo ese protocolo de protección es por el frío que ya se siente en la capital, o por la pandemia del Covid-19 Doña Ricarda respondió.

“De ambas cosas, del Covid más que todo, da pena y da miedo a la vez, hay que protegerse, depende de cada uno”, afirma Soto.

Respecto a la venta y los réditos por el negocio Doña Ricarda indica “está bien nomás gracias a Dios, estoy vendiendo”, pero resalta que muchas personas tienen temor contagiarse por el virus evitan salir de sus casas y evidentemente las ventas no se comparan con las que se registraban antes de ingresar a la cuarentena.

Otro aspecto que también hace que Doña Ricarda sea una excepcional mujer es que por un lamentable hecho su hermana falleció y tuvo que hacerse cargo de sus sobrinos a quienes también tiene bajo su cuidado y responsabilidad.

“A mi hermana la han asesinado y me ha dejado (sobrinos) huérfanos, tengo que atenderlos, cuidarlos y alimentarlos, de ese modo tengo que salir y tengo que protegerme también”, afirma Doña Ricarda.

Asimismo, la actitud responsable de tomar medidas de bioseguridad en su puesto se debe a que el “comisario” la alertó de tomar las medidas correspondientes y por iniciativa logró establecer su propio protocolo para protegerse y proteger a sus clientes del letal virus.

Una acción ingeniosa fue la que adoptó Doña Ricarda para afrontar “la nueva realidad”, tras la llegada del nuevo coronavirus al departamento.

Doña Ricarda con esas medidas de bioseguridad de un modo muy certero logra adaptarse a la cuarentena dinámica que rige desde el lunes en Oruro.

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