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Gestión de la ANP ante la Presidenta lleva dos semanas sin respuesta; diarios de Bolivia al filo del colapso

Marco Antonio Dipp, presidente de la ANP / ANP

La Paz, 20 abr. (ANP) – Los diarios bolivianos representados por la Asociación Nacional de la Prensa (ANP) alertaron de un colapso financiero, en pocas semanas, y esperan una respuesta oficial de la presidenta Jeanine Áñez a quien remitieron una carta el pasado lunes 6 de abril.

La comunicación firmada por el presidente de la ANP, Marco Antonio Dipp, describe un estado de fragilidad económica generada por la asfixia financiera impuesta por el gobierno anterior, agravada por la crisis política de octubre y noviembre, y ahora como efecto de la emergencia sanitaria.

Un millar de personas trabaja en los diarios que tras la vigencia de una cuarentena suspendieron la publicación de ediciones impresas. La venta de periódicos y publicidad generan el 95 por ciento de ingresos, y sin los recursos generados por la circulación de los impresos se genera una situación de inminente quiebra de las empresas periodísticas.

El texto de la carta remitida por la ANP es el siguiente:

 Como presidente de la Asociación Nacional de la Prensa (ANP), organización que agrupa  a  los  medios  impresos  de  comunicación  de  Bolivia,  a  pedido  y  en  representación  de  nuestras  empresas  asociadas,  acudo  a  su  dignísima  autoridad  para  poner  en  conocimiento  suyo  la  extremada gravedad del momento que atravesamos la totalidad de los periódicos del país.  

Logramos  sobrevivir,  ya  en  situación  de  generalizada  crisis,  a  varios  años  de  una  sistemática  política de asfixia económica desde el Estado hacia los medios de comunicación impresos. Otro  duro golpe económico lo recibimos durante los meses de crisis política del pasado año.  

Y hoy, por efecto de la emergencia sanitaria, las empresas periodísticas hemos dispuesto, como  nunca  antes  en  nuestra  historia,  la  suspensión  de  las  ediciones  impresas,  que  equivalen  a  aproximadamente el 95 por ciento de nuestra fuente económica de subsistencia; en resguardo de  más de un millar de trabajadores formales (empleos directos), y de toda la actividad económica  indirecta  que  se  genera,  en  favor  de  centenares  de  familias  en  el  país,  en  torno  a  la  prensa  escrita.  

Aun  así,  y  sin  importar  la  adversidad  ni  los  riesgos  de  las  circunstancias  actuales,  nuestras  empresas  continúan  trabajando  sin  pausa,  como  corresponde  a  nuestra  responsabilidad  periodística,  produciendo  y  llevando  a  los  hogares  bolivianos  la  información  más  oportuna  y  responsable; herramienta indispensable que todos necesitamos para enfrentar la pandemia del  COVID-19.

Lo seguimos haciendo ahora únicamente a través de nuestras ediciones y plataformas  digitales, en las que tenemos la máxima cobertura y confiabilidad.  

Sin embargo, al haber quedado sin nuestra única fuente de actividad económica (la impresión y  circulación física de nuestras ediciones, y la venta de publicidad impresa)  el colapso de todas nuestras empresas periodísticas es inminente y puede ser irreversible.

 Como  bien  podrá  inferir  de  las  consideraciones  anteriores  y  de  las  circunstancias  actuales,  la  paralización total de nuestra actividad (que ya lleva al menos dos semanas y tiende a extenderse  por  un  lapso  todavía  prolongado)  constituye  un  golpe  letal  para  los  periódicos  del  país,  aún  a  pesar  de  los  mejores  esfuerzos  que  venimos  desarrollando  en  los  últimos  años  en  cuanto  a  innovaciones tecnológicas.

Nuestra base de sustentación es, de forma determinante, los tirajes y  circulación de las ediciones impresas.   De  hecho,  cubrir  los  costos  laborales  de  marzo  de  más  de  nuestros  aproximadamente  1.000  funcionarios  en  el  país  ya  está  representando  serias  dificultades  para  la  mayoría  de  nuestros  asociados.

Con ese antecedente, podrá usted fácilmente concluir que ninguna de las empresas  podrá pagar los sueldos de sus trabajadores correspondientes a este mes de abril.     Me veo, pues, en la obligación de solicitar, de manera formal y oficial, acciones urgentes y extraordinarias  de  la  administración  gubernamental  que  preside,  para  salvaguardar  la supervivencia  de  los  medios  de  comunicación  de  impresos  de  Bolivia;  y,  de  manera particular, de los periódicos de circulación diaria, que son los más complejos en cuanto a costos laborales y sistemas de producción, y los que gozan de larga tradición y credibilidad ganada a lo largo de varias décadas de labor continua e ininterrumpida. 

    Sobra  señalar  que  nuestros  diarios  son  la  mayor  fuente  de  información  confiable  entre  los  bolivianos,  ahora  circunstancialmente  solo  a  través  de  ediciones  y  plataformas  digitales,  y  el  principal referente periodístico de Bolivia en el resto del mundo.   

   Los medios impresos de comunicación, Sra. Presidenta, son empresas atípicas. Son empresas de  responsabilidad social antes que de lucro; eminentemente informativas antes que comerciales. 

   Su existencia es fundamental para la vida institucional de este y de cualquier país. No es  por otra razón que varios gobiernos europeos y más de uno de Latinoamérica están, también,  acudiendo en auxilio de sus empresas periodísticas en medio de la actual crisis planetaria por la  pandemia del COVID-19, y es previsible que lo sigan haciendo en los días que están por venir.  

   Cumplo  con  informarle  que,  en  las  últimas  semanas,  he  venido  sosteniendo  conversaciones  directas,  aunque  extraoficiales,  con  el  Ministerio  de  Comunicación,  pero  asumo  que  la  particularidad  y  gravedad  de  la  situación  aquí  descrita  rebasa  las  posibilidades  y  atribuciones  específicas de esa cartera de Estado y la predisposición que pueda tener su titular, y requiere la  atención, análisis y conocimiento de todos los niveles de Gobierno; más específicamente de su  gabinete económico.  

   Por esas y por otras consideraciones que están expresadas en la presente, e independientemente  de las políticas nacionales y generales que su administración seguramente estudia en favor del  sector privado nacional,  solicito  que  su  autoridad pueda  instruir  el  tratamiento  excepcional,  y  con carácter de urgencia, de la situación aquí expuesta. 

   Para tal efecto, me pongo a disposición para analizar y explorar, con la o las autoridades que usted disponga, alternativas inmediatas que salvaguarden las fuentes de trabajo de nuestros funcionarios en todo el país y eviten, en las semanas que vienen, un derrumbe irreversible de empresas emblemáticas de la prensa boliviana.


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